La Conferencia Episcopal francesa indica que esa ceremonia ofreció “al mundo entero maravillosos momentos de belleza, de alegría, ricos en emociones y universalmente saludados”, pero en paralelo ha lamentado “profundamente” que incluyera “escenas de burla y mofa del cristianismo”.
“PROPAGANDA WOKE”. La eurodiputada francesa Marion Marechal reaccionó con un mensaje en las redes sociales: “A todos los cristianos del mundo que están viendo la ceremonia de París 2024 y se sintieron insultados por esta parodia drag queen de la Última Cena, sepan que no es Francia la que habla, sino una minoría de izquierda dispuesta a cualquier provocación. Buscamos de manera desesperada la celebración de los valores del deporte y de la belleza de Francia en medio de una propaganda woke tan burda”, añadió la política.
Matteo Salvini, viceprimer ministro italiano, señaló que “inaugurar los Juegos Olímpicos insultando a miles de millones de cristianos en el mundo fue verdaderamente un mal comienzo, queridos franceses. Sórdidos”, señaló en mensaje por X.
El magnate Elon Musk también se sumó a las críticas y afirmó que el cuadro fue “extremadamente irrespetuoso con los cristianos”.
Vacío occidental El primer ministro húngaro, Viktor Orban, afirmó que la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París reflejaron la “debilidad y la desintegración de Occidente”.
El dirigente criticó el espectáculo y dijo que era la encarnación del “vacío” occidental.
“Se despojaron poco a poco de los vínculos metafísicos, con Dios, la patria y la familia”, señaló el mandatario húngaro, añadiendo que esto condujo a “la ausencia de moral pública”.
El presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, ha calificado de “inaceptable, irrespetuoso e infame” la representación de La Última Cena.
“Usar la imagen de La Última Cena en los Juegos Olímpicos de París es un insulto para los que somos cristianos. ¿Dónde queda el respeto por las creencias religiosas?”, se pregunta Tebas.
Elogios de la izquierda. Las opiniones han sido de un signo totalmente opuesto entre los líderes de la izquierda, como el primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, que se ha felicitado de que la ceremonia haya servido para poner en valor los “valores de libertad, igualdad y fraternidad, a los que se han añadido sororidad, paridad e inclusión”.
También han sido muy elogiosas las reacciones de miembros del Gobierno, como la ministra de Igualdad, Aurore Bergé, que ha querido destacar las alusiones a “nuestra historia, nuestras luchas, nuestra energía, nuestra creatividad, nuestra diversidad, nuestras palabras, nuestros artistas, nuestros atletas, nuestra apertura al mundo”.