02 feb. 2026

La tristeza de una niña abandonada

Por Sergio Cáceres Mercado

Foto: UH Edicion Impresa

Foto: UH Edicion Impresa

caceres.sergio@gmail.com

A pesar de ser un género ya en extinción, el musical siempre es bien recibido y parece despertar una nostalgia de los años dorados del cine de Hollywood; al menos algo de eso lo vimos con Moulin Rouge, Chicago y Nine, aunque el último ejemplo de película multipremiada fue la espectacular versión de Los miserables, que llegó también al cine luego de un gran éxito por Broadway; paso que también dio la que comentamos ahora: Annie. Aunque el antecedente original es un cuento que ya tuvo dos adaptaciones al cine, siendo esta la tercera.

En función de los títulos citados, una puesta en escena fantástica o una fuerza dramática incontenible no vamos a encontrar en esta producción. En esta ocasión se busca conmover el corazón de los adultos hacia el sufrimiento de los niños sin padres y que ansían ser adoptados. En todo el mundo hay huérfanos que darían lo que fuese por pertenecer a una familia; esa es la densa tensión que se tiene cuando uno entra a un orfanato. Luego de esta película, es imposible hacer caso omiso a esa opresiva realidad.

La niña Quvenzhané Wallis hace un papel muy convincente como Annie, una niña que siempre está de buen humor y con optimismo a toda prueba, ya que, contra toda adversidad, nunca pierde la esperanza de que aparezcan sus padres.

Cómo se resuelve esta trama principal ya da lugar a fórmulas más clásicas donde la comedia de enredos es la solución, algo trillada en estos casos.

Jamie Foxx forma parte del reparto de estrellas, aunque es Cameron Díaz la que se lleva todas las palmas en su rol de villana sin escrúpulos así como cantando, algo que siempre es admirable en una actriz para quien cantar no es un oficio permanente. Como entretenimiento familiar esta realización es altamente recomendable. Son sus últimos días en cartelera. Aprovéchela.

Calificación: * * *