11 jun. 2026

La sociedad del desconocimiento

Por Oscar Ayala Bogarín - oayala@uhora.com.py

Cuando tenía 10 años en una oportunidad quise compensar una travesura con una buena acción (Las malas lenguas dirán que de eso hace mucho tiempo, pero cualquier afirmación en ese sentido formaría parte de pura malicia).
Mi madre, una sabia en materia de aplicación de la ley hogareña, me sentó y con toda calma alabó mi actitud, pero dejó en claro que mi acción merecía un castigo y que ello era ineludible. Miré a mi padre buscando a un aliado, pero este ni se inmutó. La sentencia siempre era inapelable. Y, afortunadamente, dejó huellas.
A partir de allí aprendí que los delitos se pagan y que el resarcimiento del daño no libera de culpa.
Por aquellos tiempos, la casa era la primera escuela y en ella se aprendía a tener una idea acabada sobre los valores como el respeto, la responsabilidad, la honestidad, la legalidad, el patriotismo y otras virtudes que hoy solo representan un concepto vacío y no una forma de concebir la convivencia cotidiana.
El aprendizaje era sinónimo de conocimiento y este era la puerta segura hacia el éxito.
Con el tiempo también aprendí que el conocimiento se pierde por desuso, y cuando ello ocurre en una sociedad se instaura la mediocridad, se fortalece la ignorancia y ya no existe el discernimiento para sopesar lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto.
Hoy todo el tiempo nos quieren vender gato por liebre, con el más absoluto desparpajo. Hoy son demasiados los lobos que se hacen pasar por mansos corderos.
Allí están los casos del ex viceministro Andreas Neufeld y del fiscal con permiso Juan Claudio Gaona. El primero admite que no tiene el título académico de ingeniero, pero con impúdico descaro afirma públicamente que no cometió delito al cobrar indebidamente por ese beneficio que brinda la ley. Con la devolución de lo indebidamente percibido pretende librarse de culpa. Me temo que no es así, o por lo menos no debiera.
Casi lo mismo dice el fiscal Gaona, descubierto en un estudio jurídico en donde se iba a proceder al pago de una coima en un caso que investigaba.
Sin necesidad de esperar a que cometa una travesura, hoy me sentaré con mi hijo Mauricio y hablaremos de lo legal y lo ilegal, de lo correcto y lo incorrecto. Estoy seguro de que formará parte de su conocimiento, y con su madre nos ocuparemos de que lo aprendido no entre en desuso. Ese es el gran desafío de los padres de hoy.