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La senadora Jeanine Áñez asumió la Presidencia interina de Bolivia

La legisladora Jeanine Áñez se declaró ayer presidenta de Bolivia, siguiendo la sucesión constitucional. Prometió dar las garantías para pacificar el país, tras tres semanas de crisis.

En una sesión legislativa sin quórum, según reglamento de sus cámaras, la abogada y legisladora opositora Jeanine Áñez se proclamó en la tarde de ayer presidenta interina de Bolivia. Insistió en “la necesidad de crear un clima de paz social” en el país, tras la renuncia de Evo Morales a la Presidencia.

Anunció que convocará a nuevas elecciones “lo más pronto posible”, buscando a las “autoridades probas, de mérito, de capacidad, que sean independientes”. Así lo reveló en su discurso ante un Congreso al que solo acudieron opositores de Morales, pese a que el Movimiento Al Socialismo (MAS) –del ex presidente– tiene mayoría.

SUCESIÓN. La Constitución boliviana establece que con la salida del presidente se debe seguir la línea sucesoria al vicepresidente, el titular del Senado o el jefe de Diputados. En tanto, todos estos renunciaron a sus cargos.

En la cadena de sucesión, Añez figura como la segunda vicepresidenta del Senado y se autoproclamó momentos antes titular de la Cámara Alta, tras la ausencia de la titular del órgano y del primer vicepresidente, supuestamente asilados en la Embajada de México en Bolivia.

“Es un compromiso que hemos hecho ante el país y, por supuesto, lo vamos a cumplir”, dijo luego Áñez, considerada de tendencia derechista, desde la Casa de Gobierno, con Biblia en mano.

GOLPE. Tras el acto en el Parlamento y en la Plaza de Armas, el ex presidente boliviano –hoy en México– calificó el acto de la legisladora opositora como un “golpe”.

“Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia. Una senadora de derecha golpista se autoproclama presidenta del Senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quórum legislativo, rodeada de un grupo de cómplices y apañada por FFAA y Policía que reprimen al pueblo”, señaló Evo Morales desde su cuenta de Twitter.

CRISIS. Antes de la asunción de la nueva presidenta interina, ciudades como La Paz, El Alto, Cochabamba y otras vivieron nuevamente momentos de tensión y mucha violencia, a tres semanas de las elecciones en Bolivia.

En horas previas al nuevo anuncio, manifestantes de la oposición y el oficialismo se vieron nuevamente las caras, y el saldo esta vez fue fatal.

El jefe policial Heybert Chichi Antelo falleció ayer al intentar separar las marchas y despejar una carretera en una dura jornada. A todo esto se sumaron motines en tres cárceles.

Desde allí se reforzó la presencia de los militares en las calles, incluso hubo aviones que sobrevolaban El Alto y La Paz, generando una creciente tensión. Con banderas y cánticos, la marcha de alteños llegó ayer a la Plaza Murillos, donde las dos cámaras debían definir la sucesión presidencial. Así, las marchas pacíficas se convirtieron en foco de tensión, violencia y enfrentamientos.

Pese a los gases lacrimógenos, los manifestantes insistían en llegar al sitio donde se definía el destino político del país, la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Tras la toma de mando de Áñez, se espera que renueve en el lapso de un mes el desprestigiado Tribunal Supremo Electoral boliviano (TSE), que podría entonces convocar a elecciones en un plazo de 90 días.



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