Con las temperaturas elevadas que se soportan esta semana, mojar los labios con la lengua para aminorar la sed es casi tan monótono como abrir los ojos al despertar. Cuando no hay electricidad o no da abasto el servicio de agua y hace calor la gente se descompensa más por la deshidratación
Según la nutricionista Adriana Vargas, en estos casos lo mejor es consumir por lo menos 2 litros de agua para evitar la pérdida excesiva de líquidos necesarios para mantener la temperatura corporal en equilibrio y para no sufrir descompensaciones. Tampoco exagere tomando agua en exceso de una vez, sino vaya lento, beba fraccionado.
“No hay que esperar tener sed para tomar agua, ahí ya hay un síntoma de deshidratación. Ingerir agua es primordial porque ella nos ayuda a mantener la temperatura corporal, o sea cuanto más deshidratados estemos más difícil va a ser controlar la temperatura normal del cuerpo, que es de 37 ºC”, comenta Vargas.
El sudor es el mecanismo que tiene el organismo de regular la temperatura corporal, y justamente como se traspira más en verano, necesitamos reponer la cantidad de agua perdida.
ALERTA. Cuando no hay electricidad o no da abasto el servicio de agua, la gente se descompensa más por la deshidratación. Los niños y los ancianos son los más afectados.
En los ancianos, los signos de alarma de la deshidratación son la somnolencia, no quieren salir de la habitación, se niegan a desayunar y a tomar líquidos. Mientras que los chicos dejan de orinar, lloran sin lágrimas y pierden la turgencia de la piel.
TERERÉ VERSUS AGUA. Tomar tereré no es lo mismo que tomar agua, porque el tereré es un diurético, debido a las hierbas. Son opuestos: el tereré deshidrata y es diurético, mientras que el agua hidrata.
Con el agua, los glóbulos rojos transportan oxígeno por todo el cuerpo con más facilidad, además ayuda a eliminar todas las sustancias de desecho y hace que los nutrientes puedan realizar sus funciones con más facilidad y mantiene las funciones cardiovasculares.