Correo Semanal

La relevancia de Erich Fromm

A 120 años de su nacimiento (23 de marzo de 1900) y a 40 años de su fallecimiento (18 de marzo de 1980), es recordado como uno de los analistas más prolíficos y conocidos de su generación.

María Gloria Báez

Activista político, sicólogo, sicoanalista, filósofo y uno de los intelectuales más importantes del siglo XX, conocido por sus teorías sobre la personalidad y la visión política, Erich Fromm diseccionó el atractivo sadomasoquista de los dictadores brutales al tiempo que defendía el amor con elocuencia, lo cual, insistió no era nada si no involucraba un contacto comprometido con los demás y la humanidad en general.

Admirado en todo el mundo, Fromm continúa inspirando con su mensaje de fraternidad universal y su búsqueda de una paz duradera. Sus escritos, que abarcan seis décadas, lo ubican entre los analistas más prolíficos y conocidos de su generación. Sus intentos únicos de sintetizar la sicología profunda y una perspectiva crítica sobre las fuerzas sociales modernas hacen que su trabajo sea central para la misión del trabajo social de aliviar la opresión, fomentar la justicia social y facilitar la sanación emocional y el crecimiento personal. Fue de los primeros miembros de la Escuela de Investigación Social de Frankfurt, uno de los grupos más innovadores de teóricos marxistas académicos del siglo XX. Como autor de obras de crítica social tan vendidas en las décadas de 1940 y 1950 como El miedo a la libertad (1941), Psicoanálisis de la sociedad contemporánea: hacia una sociedad sana (1955) y El arte de amar (1956), entre muchas otras. Fromm influyó profundamente en la vida intelectual occidental.

En su primer trabajo El miedo a la libertad (1941), escrito durante el más sombrío descenso de la humanidad a la locura en la Segunda Guerra Mundial, en el que se exponen las ideas fundamentales sobre las que Fromm más tarde se basaría en considerar las bases de una sociedad cuerda. En esta obra, traza el crecimiento de la libertad y la autoconciencia desde la Edad Media hasta los tiempos modernos y utilizando técnicas sicoanalíticas, analiza la tendencia provocada por la modernización, a refugiarse de las inseguridades contemporáneas recurriendo a movimientos totalitarios, como el nazismo.

FASCINACIÓN POR LA MUERTE.

En la década de 1960, Erich Fromm comenzó a explorar una orientación fundamental presente en las sociedades occidentales: Una fascinación por la muerte y las cosas (objetos). Este tema apareció por primera vez en El corazón del hombre: Su potencia para el bien y para el mal (1964) y convirtiéndose en una realización completa en Anatomía de la destructividad humana (1975).

Para describir esta orientación o amor hacia la muerte, Erich Fromm utilizó la noción de necrofilia (de “nekros” = el cadáver, el 'inanimado) en sociedades industriales. Una de las expresiones espectaculares de la necrofilia es, por ejemplo, la violencia excesiva de ciertos grupos que ejercen violencia “sin razón”, es decir, por pura fascinación con el acto de violencia, totalmente desmotivados, nacidos solo del aburrimiento, “porque no sucede – no pasa nada–”), lo que puede explicarse como una compensación por la incapacidad de amar la vida; incapacidad de la que a menudo uno no se reconoce responsable, de acuerdo con el principio: Si mis propias deficiencias me impiden amar o dar vida, al menos siento que existo por estragos destructivos. Ante el malentendido general de tal fascinación, y ante la incapacidad de encontrar estrategias destinadas a frenarla, las revelaciones de Fromm sobre el dinamismo síquico y la necrofilia son de actualidad.

La importancia real de Fromm solo se manifiesta plenamente en la perspectiva de la actualidad de su conocimiento y sus hallazgos. Por citar a uno de estos, se refiere al márketing que se ha convertido en un principio estructural de la sociedad y la cultura. El márketing se ha convertido no solo en un instrumento destinado a promover la demanda, sino también en un instrumento de filosofía económica; incluso, para muchos, se ha convertido en el sentido de la vida. También influye en la política. Esto se determina casi exclusivamente de acuerdo con lo que “funciona” con el votante y lo que mejora la imagen personal. No se trata de qué política se practica, sino de cómo se presenta. Por el concepto de “ideología de márketing”, desarrollado por Fromm en la década de 1940, se explican muchos “rasgos de nuestro tiempo”; hablan de la necesidad de ser adaptables, flexibles o móviles, o incluso, cuando decimos que tenemos que tener un ego fuerte o un personaje marcado. Estas cualidades se han convertido en los valores rectores del ser humano moderno ya que constituyen una de las condiciones esenciales para una comercialización exitosa, y porque el márketing se ha convertido en el principio rector en casi todas las áreas de la vida. A esta falta de ser (uno mismo) y experiencia personal, la sique humana trata de compensarlos de diferentes maneras. Fromm destacó algunos de los intentos de compensación. Una de las formas preferidas de compensación sigue siendo hoy la referencia a tener en lugar de ser.

TENER O SER

Cuando en 1976 Fromm presentó la alternativa “Tener o ser” en un libro del mismo nombre (Del tener al ser - 1976), primeramente se entendió de forma errónea como un llamado a la renuncia, a la no posesión. No obstante, en esta obra argumenta que dos formas de existencia competían por “el espíritu de la humanidad”: Tener y ser. El modo “tener” tiene en cuenta las cosas y las posesiones materiales y se basa en la agresión y la codicia. El modo “ser” está enraizado en el amor y se relaciona con la experiencia compartida y la actividad productiva. El dominio del modo de tener (como argumentó en La Anatomía de la destructividad humana), estaba llevando al mundo al borde del desastre (ecológico, social y sicológico). Erich Fromm argumentó que solo un cambio fundamental en el carácter humano “de una preponderancia del modo de tener a una preponderancia del modo de existencia del ser puede salvarnos de una catástrofe sicológica y económica” (1976: 165) y estableció algunos caminos a seguir.

Fromm no dejó de buscar estrategias para dominar los errores del desarrollo que había detectado. Nunca se cansó de articular tales estrategias de solución. Su conocimiento de las alternativas y su talento para hacer que esas alternativas sean plausibles, es sin duda una razón primordial por la cual la forma de pensar de Fromm, ha tenido una influencia tan duradera. Esto no significa, por supuesto, que ha generado normas de comportamiento designadas cuya aplicación proporcionaría soluciones. Por “estrategias de solución” entendemos orientaciones, objetivos y modelos de la voluntad humana, capaces de dar a los comportamientos habituales concretos una cierta orientación y una cierta calidad.

Estas “estrategias de solución” o para usar la expresión de Fromm, estos patrones de orientación “productivos”, significan que las fuerzas y los potenciales físicos, mentales e intelectuales del ser humano deben ser actualizados y realizados. Lo que surge del uso de nuestra propia fuerza, este “producto” es: El arte de vivir. Nuestro objetivo final debe ser la consecución de un conjunto de conocimientos y experiencias que nos ayuden a comprender cómo vivir y ser verdaderamente humanos.








Dejá tu comentario