Aprovechó la nueva oportunidad que le permitió la circunstancia del torneo. Ese es Libertad, que esta vez no dejó pasar la posibilidad de instalarse solitariamente en lo más alto de la tabla de posiciones y fortalecer ese anhelo por concluir primero, en esta carrera de resistencia.
Es cierto, está en la cúspide el Gumarelo, pero nada le fue fácil ayer, porque se encontró con un General Caballero de Zeballos Cué que cerró todos los espacios.
El Gumarelo aún no puede corregir ese déficit que tiene para la definición de las opciones.
El elenco zeballense evidenció solidez en el medio y atrás, pero estuvo flojito adelante, pues ahí Josías Cardoso, el brasileño, peleó solo con todos los zagueros del adversario.
La presión del albinegro fue constante, pero sin la idea concreta para dar un mejor aprovechamiento de las opciones de gol generadas.
General nunca modificó su estilo de juego, que era esperar y después buscar la sorpresa con los pelotazos.
Poco a poco, con un fútbol más organizado, Libertad obligó a salir al rival para conseguir los espacios necesarios y buscar el esperado tanto.
MUCHA PRESIÓN. Acorralado entre las cuerdas, utilizando un término bien boxístico, General trataba, buscaba, trabajaba para salir de esa situación incómoda. Consiguió el objetivo el Matarife, sin embargo, solo fueron por unos pocos minutos.
Libertad tenía claro el fin: llegar al gol y después jugar con la desesperación de los rojos.
Por más voluntad que puso el Matarife nunca pudo nivelar las acciones en el medio, ahí, desde donde nacieron las mejores jugadas del albinegro.
Transcurrían los minutos y todos venían para defender e incluso se sumó a esa tarea con mucho altruismo Josías, quien fue el futbolista que defendió, hizo correr el balón y, además, trató de definir las veces que le tocó la ocasión.
Fernando Oliveira contó con la mejor opción en sus pies. El delantero definió muy bien, más ahí estuvo la mano salvadora de Bernardo Medina, portero liberteño, que con el brazo derecho desvió la trayectoria de la pelota. Una linda y única posibilidad desperdiciada por los rojos.
Y, ¿cuándo no? Fue Pablo Velázquez quien a su modo definió una jugada: tras recibir el balón a la entrada del área acomodó para su izquierda y le metió el zapatazo. Caprichosamente la pelota pegó en el poste izquierdo del arquero zeballense Paolo Ortiz y luego se metió al fondo de la red. Un alivio para muchos de los liberteños que tenían atorados en la garganta ese grito de gol.
La sensación que nos deja este General Caballero es la de un equipo que está peleando por los primeros lugares. Es algo irreal, porque lo verdadero es que está por perder la categoría. Sí, tiene dignidad.
Libertad explotó, esta vez, de la mejor manera, la chance que tuvo. Pasó por angustia para instalarse en la punta y ahora le queda lo más complicado: mantenerse ahí.
PABLO VELÁZQUEZ
Una vez más fabricó la fórmula para sacar a su equipo de una situación complicada. El delantero acomodó un balón a la entrada del área y después del zurdazo salió a festejar. El atacante no solamente se limitó a buscar el balón en el área rival, sino también colaboró con sus compañeros en la recuperación.
Libertad derrotó al Matarife con agónico gol y es solitario líder del campeonato a cuatro fechas del final.