Por Darío Arámbulo
@derryarambulo
Una familia de colonos brasileños apostados en la colonia Paso Tuyá, de la ciudad de Azotey, pasaba, el 2 de abril, un miércoles tranquilo, ya a pocas horas de terminar, sin imaginar que se les acercaba una pesadilla. Al caer la tarde, un grupo de hombres armados invadieron la residencia vecina, de donde robaron víveres y dinero en efectivo. De allí pasaron a lo que era el objetivo principal: el secuestro de un adolescente.
La familia Fick Bremm, vecinos de enfrente, fue sorprendida alrededor de las 19.30 horas. Álcido Fick reunió a sus hijos Arlan y Marisol, a su nieta y a su mujer Melania Bremm en un cuarto. Los desconocidos armados que ingresaron empezaron a patear la puerta, Arlan se escondió tras una cómoda, su hermana y su madre se refugiaron bajo la cama. Él intentó defender a su familia y disparó contra la puerta con su rifle calibre .22.
Del otro lado también hubo disparos, pero en ráfagas, los desconocidos tenían fusiles de asalto. Los tiros iban y venían hasta que hubo un grito: “Salgan o haremos explotar la casa con bombas! Somos del EPP”.
VISITA INESPERADA. El líder del grupo, quien supuestamente sería Osvaldo Daniel Villalba Ayala, alias comandante Javier González, ordenó al adolescente que prepare una mochila con ropas, porque se iba con ellos.
Acto seguido le dio las instrucciones a Álcido de lo que debía hacer para poder recuperar a su hijo. El monto por el rescate era de 500 mil dólares, pero el padre le mencionó que solo podía conseguir unos 200 mil, a través de un contacto. “Conseguís y nos llevás o (se pasa la mano por el cuello)”.
BAJAS. Mientras todo eso ocurría dentro de la vivienda, eran ya aproximadamente las 20.30, y un camión con miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) llegó hasta el portón, donde estaban dos soldados del EPP vigilando. Se trataba de Bernardo Bernal Maíz, alias Teniente Coco, y Claudelino Silva Cáceres, alias Víctor.
Todo era oscuro, el vehículo militar quedó estacionado. En un momento se acercó hacia el lado del acompañante Coco Bernal, estiró hacia atrás el fusil del vicesargento primero Hugo Andrés Monges Ramírez (23), y con una pistola calibre 9 mm lo ejecutó.
El militar que estaba como acompañante se tiró al suelo, los otros miembros de la FTC que estaban en la parte trasera reaccionaron disparando a Coco Bernal. Silva intentó colaborar, pero al cruzar el portón cayó también abatido.
Al escuchar los disparos, y cuando no respondían a los llamados los encargados de la vigilancia del portón de acceso, los epepistas decidieron huir por detrás de la casa y con ellos llevaron a Arlan. Su padre los acompañó hasta un cerco, y ahí despidió a su hijo, con la promesa de que volvería a verlo con vida.