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La OSCE advierte que Europa afronta serio riesgo de guerra

 

La OSCE –una organización multilateral con sede en Viena– no logró el jueves rebajar la tensión entre Ucrania y Rusia, aunque se ofreció como el foro de diálogo en el que los países occidentales y Moscú puedan intentar hallar puntos de encuentro.

El ministro de Exteriores de Polonia, Zbigniew Rau, que asumió en la víspera la presidencia anual de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), propuso revitalizar los contactos en este organismo, en el que participan 57 Estados, para reducir la tensión entre Ucrania y Rusia.

Occidente acusa a Rusia de concentrar en las últimas semanas alrededor de 100.000 soldados en la frontera con Ucrania para preparar una posible invasión, una intención negada por Moscú.

La OSCE se creó durante la Guerra Fría justo para fomentar el diálogo entre bloques y es la única organización dedicada a la seguridad en la que Estados Unidos, los países de la Unión Europea y Rusia están sentados a la misma mesa.

Ucrania, como miembro de la OSCE, sí participó ayer en el primer encuentro del Consejo Permanente de la organización en 2022, en el que se abordaron las tensiones pero sin lograr ningún avance, salvo la apuesta por mantener el diálogo. Al respecto, su ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, destacó el respaldo que recibe su país de la OSCE ante lo que denominó "presión militar y los ultimátums ilegales de Rusia".

NINGÚN AVANCE. "Realmente no podemos hablar de avance alguno", reconoció Rau en una rueda de prensa en la que criticó que algunos Estados no participen en un verdadero debate.

Rau advirtió ayer de que Europa afronta el mayor riesgo de guerra en tres décadas y subrayó que durante su presidencia tratará de que la OSCE contribuya a rebajar tensiones entre Rusia y Occidente. Sin embargo, señaló que las garantías de seguridad que demanda Rusia no se puede obtener a costa de limitar las decisiones soberanas de otros Estados y rechazó de plano la posibilidad de establecer esferas de influencia.

Rusia ha solicitado unas garantías de seguridad que incluyen que países vecinos y que fueron repúblicas soviéticas, como Ucrania y Georgia, no sean nunca admitidos en la Alianza Atlántica, lo que en la practica supone limitar su soberanía.

Moscú argumenta que su despliegue militar en la frontera con Ucrania es una reacción a la creciente y amenazante presencia de la OTAN en lo que considera su esfera de influencia.

El embajador ruso ante la OSCE, Alexander Lukashevich, aseguró que si no se da una respuesta "constructiva" a sus demandas y si continúa "el comportamiento agresivo hacia Rusia", Moscú tendrá que "tomar las medidas necesarias" para eliminar lo que calificó de "inaceptables amenazas" a su seguridad nacional. EEUU y la Unión Europea rechazaron las demandas rusas de una "esfera de influencia" y advirtieron de que no aceptarán "chantajes" con la amenaza del uso de la fuerza.



Sanción a la UE
La Unión Europea prorrogó por seis meses, hasta el próximo 31 de julio, las sanciones económicas en vigor contra Rusia desde 2014 por su papel en la crisis separatista en el este de Ucrania y por no haber aplicado los acuerdos de paz de Minsk. El Consejo (países de la UE) adoptó ayer la decisión, inicialmente por un período de un año, en respuesta a "las acciones desestabilizadoras de Rusia en Ucrania", recordó el Consejo en un comunicado divulgado este jueves.

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