30 ene. 2026

La música, un estilo de vida para los jóvenes que integran orquestas

Por Rocío Cáceres

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Foto: Walter Franco.

rcaceres@uhora.com.py

Instrumentistas de orquestas nacionales priorizan su carrera profesional incluso sobre las actividades sociales. Es esta nota cuentan sus experiencias y cómo compaginan sus compromisos diarios.

Salir con amigos o realizar actividades propias de los jóvenes también forma parte de la vida de los instrumentistas de las principales orquestas del Paraguay, pero en menor medida, ya que siempre deben combinar la música con los estudios, el trabajo e incluso con el rol de hijos, hermanos, padres y esposos.

Existen muchos ejemplos, pero aquí hablamos de tres, el de Tadeo Rotela, Raquel Matiauda y Francisco Álvarez, integrantes de orquestas nacionales, que en más de una ocasión tuvieron que dejar de lado una actividad familiar, un paseo o una fiesta para dedicarse de lleno a su pasión: la música.

CONTRABAJISTA. El caso de Raquel, contrabajista de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción y docente de Sonidos de la Tierra, es muy peculiar, ya que renunció a su fiesta de 15 años –con la que cualquier joven sueña– para ofrecer un concierto con la OSCA. “Había un concierto de abono de la orquesta y yo fui a tocar. Fue lo mejor que pude hacer”, rememora Raquel, que ingresó a la orquesta con solo 14 años.

Se inició de niña en el arte, pasión que heredó de su padre y de su madre, profesor de acordeón y pianista, respectivamente. En la adolescencia, cuando sus amigas iban de shopping o al club, Raquel se quedaba ensayando. “Realmente la motivación de tocar el instrumento que me gusta era más grande que cualquier cosa. De repente los domingos de tarde tenía que ensayar o había un cumpleaños y no podía asistir porque tenía concierto”, comentó.

Hoy, con 27 años, Raquel no se ve haciendo otra cosa. “Da gusto tocar, da gusto hacer música, es divertido”, asegura la instrumentista.

POLIFACÉTICO. Tadeo Rotela Fisch (28) es contrabajista de la Orquesta del Congreso Nacional y profesor de contrabajo en la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura y en el Instituto Municipal de Arte. Además es abogado, aunque actualmente está alejado de la profesión y se dedica de lleno a su instrumento. Además, es director de la Orquesta de la Facultad de Derecho de la Universidad Evangélica del Paraguay.

Tadeo siempre encontró la manera de combinar todas sus actividades. “Cuando era fin de semana yo también salía, nunca descuidé mis relaciones sociales, a mis amistades (...). Lo que yo no hacía era quedarme luego del colegio a jugar o hacer otra actividad con mis compañeros, iba al Conservatorio y luego a la orquesta”, recuerda este joven que ya lleva la mitad de su vida (14 años) dedicada al contrabajo. Tadeo integró la OSCA como invitado, e ingresó a la OSN con 17 años. Ocupó el cargo de suplente de solista de contrabajo de esta sinfónica y también fue instrumentista de la Orquesta de UniNorte.

Tadeo, además de ser un gran apasionado de la música, es también compositor; sus obras se estrenaron en Paraguay, Bolivia y Ámsterdam.

Música 100%. Francisco Álvarez tiene solo 19 años y toca el violoncello en la Orquesta Sinfónica Nacional, de la que es uno de sus integrantes más jóvenes. Estudia Licenciatura en Música en Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA), y enseña en el Conservatorio Miranda.

En más de una ocasión, sus amigos le dijeron: ‘Ahh, ya otra vez’. “Yo casi siempre tengo que estar pendiente del concierto o ensayo que tengo al día siguiente, o si tengo una obra que estudiar. Quizás sería divertido salir y disfrutar, pero esto es lo que a mí me gusta”, cuenta este joven, al tiempo de agregar que si quiere salir, intensifica los ensayos para poder hacerlo. Francisco se inició en la música cuando tenía 12 años, buscando refugio ante la muerte de su madre. “Hoy no me veo haciendo otra cosa, no me conozco sin música. La vida del músico requiere disciplina, pero da grandes satisfacciones”.