“Estoy segura de que nosotros nos las arreglaríamos con un salario claramente más bajo”, dijo Grit Freiberg, la compañera de Wiese, en declaraciones que publica la revista “Bunte” en su última edición.
El internacional alemán Tim Wiese calienta durante una sesión de entrenamiento en Hamburgo, (Alemania). EFE/Archivo | Ampliar imagen
Freiberg, que este escribiendo su tesina en psicología, compara la situación de los jugadores con otros oficios.
“Es algo desproporcionado. Pienso en los médicos que salvan vidas en los hospitales. O en el sector de los construcción. Mi padre era constructor y sé todo lo que tienen que trabajar los obreros para alimentar a sus familias”, comentó.
Wiese salió al paso de las declaraciones de su mujer y dijo, también a “Bunte”, que su salario es algo que depende de la economía de mercado.
Wiese y Freiberg son padres de una hija de tres años, Alina.
“Tratamos de transmitir a nuestra hija la convicción de que ninguna persona es mejor o peor que otra porque juegue bien a la pelota”, dijo Freiberg.