24 jun. 2026

LA FRASE

Majo Arrúa es una adolescente que no les teme a sus rivales. La primera mujer en conquistar oro para este deporte.

Lo que empezó siendo una terapia para mejorar su salud, la convierte a María José Arrúa (14 años) en una de las mejores exponentes de la natación sudamericana.

En el Sudamericano de Valparaíso, conquistó tres medallas: una de oro y dos de bronce. Majo, como es conocida por todos, es una niña que se toma todo con mucha sonrisa, pero tras esa sonrisa esconde una gran fortaleza mental, que resulta letal para sus rivales.

SOPLO EN EL CORAZÓN. María José contó que ella empezó a nadar por recomendación médica. “Yo empecé a nadar porque a mis padres les dijeron que tenía soplo en el corazón. Me fue gustando y hasta ahora me va bien”, dijo sonriendo.

La adolescente cuenta con ese don que solo los grandes atletas tienen, el de la personalidad de hielo a la hora de competir. Visualiza la carrera desde el punto de partida hasta el final.

Sin embargo, dice sonriendo: “Yo solo quiero divertirme. Trato de dar todo en cada carrera. No me preocupa si gano o no. Solo quiero divertirme”, dijo encogiéndose los hombros.

SU FAMILIA ES TODO. María José viene de una familia humilde, que le da lo mejor. Su mamá, Josefina, es ama de casa, y su papá, Leonardo Arrúa, es paramédico de Emergencias Médicas.

“Yo agradezco a mi mamá y a mi papá que siempre me apoyan en lo que hago”, comentó.

Entrena en el Sajonia, donde es socia deportiva, bajo la atenta mirada del entrenador brasileño Angelo Cammarosano, con quien en los últimos cuatro meses conquistó seis medallas.

Majo es una de las que más necesitan apoyo, porque la natación es un deporte muy caro.

“Solo quiero divertirme. Trato de dar todo en cada carrera o competencia. No me preocupa si gano o no”.