15 feb. 2026

La economía colonial y de la Independencia

Los cambios políticos pueden ser rápidos, como lo prueba la Independencia paraguaya: el 14 de mayo de 1811, un grupo de oficiales paraguayos decidieron destituir al gobernador Velasco, y lo destituyeron sin derramamiento de sangre.

Por Guido Rodríguez Alcalá

Otros cambios llevan más tiempo: no cambian de la noche a la mañana las instituciones, las costumbres ni la economía. Antes de la Independencia, y muchos años después de ella, la economía paraguaya giró en torno a la producción y exportación de yerba, la ganadería y la madera. Como las demás naciones americanas, la economía paraguaya sufrió en los primeros años de emancipación.

Esto se ve cuando se consideran las cifras presentadas por la doctora Mary Monte de López Moreira en su libro Ocaso del colonialismo español. En 1808, el Gobierno colonial del Paraguay recaudó 385.013 pesos; en 1811, el Gobierno independiente recaudó 39.476 pesos.

No hay que echarles la culpa a los próceres de mayo, sino al bloqueo del río Paraná por la flota españolista de Montevideo, a la interrupción del crédito de Buenos Aires, y a la incertidumbre política.

EL VIRREINATO. Fulgencio R. Moreno mostró que el Paraguay colonial fue muy pobre, y que la pobreza mal llevada fue causa de la independencia. Décadas después otro historiador, Jerry Cooney, mostró que el Virreinato del Río de la Plata le dio a la provincia cierta prosperidad, aunque no toda la deseable.

En 1776 se creó el Virreinato del Río de la Plata, bajo un signo colonial. El Virreinato comprendía aproximadamente los territorios de la Argentina, el Paraguay, el Uruguay y Bolivia, cuyas economías integró hasta cierto punto. El Paraguay tenía un monopolio natural de la yerba, y además el monopolio legal del tabaco, cuyo cultivo se prohibió en otras áreas del Virreinato. Las “provincias de abajo” (del Sur) eran zonas ganaderas. El Alto Perú importaba ganado en pie del Sur y enviaba al Sur la plata de las minas de Potosí, que permitían evitar déficits al virrey de Buenos Aires (entonces capital del Río de la Plata).

Buenos Aires era el principal comprador de los productos paraguayos, y además la principal fuente de crédito, pues enviaba las libranzas (cartas de crédito) que permitía la producción yerbatera. Dejó de ser el gran comprador y financista a partir del 25 de mayo de 1810, cuando los porteños formaron su Junta de Gobierno revolucionaria, e interrumpieron sus relaciones con el gobernador español del Paraguay, quien por su parte también decidió cortar las comunicaciones con la ciudad rebelde.

Las autoridades españolas de Montevideo cerraron el río Paraná a Buenos Aires en 1810 y al Paraguay en 1811, a partir del 14 de mayo. Así recibió un duro golpe el sistema económico virreinal, que tampoco desapareció después de iniciada la lucha por la independencia.

LA YERBA MATE. Llamada Ilex paraguayensis por ser originaria del Paraguay, la yerba se consumía en una buena parte de Sudamérica para el fin de la era colonial. Desde su lugar de origen se la exportaba a Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Quito y Guayaquil. Thomas Whigham, en su libro Lo que el río se llevó, ha hecho un excelente estudio de la economía paraguaya de las últimas décadas de la colonia y las primeras de la era independiente.

Las exportaciones disminuyeron a partir de 1811, como consecuencia de la situación política del Río de la Plata. Volvieron a repuntar en los primeros años de la dictadura del doctor Francia, pero cayeron de nuevo: en 1839 llegaron solo a 9.084 arrobas, volumen reducido que sin embargo representaba más de la mitad de las exportaciones del Paraguay. Los López dieron nuevo impulso al comercio exterior, incluido el yerbatero, que terminó con la hecatombe de la Guerra Grande.

EL TABACO. Siguiendo con las ideas de Whigham, el segundo producto básico de nuestra antigua economía fue el tabaco. Alrededor de 1780 se estableció el estanco o monopolio gubernamental del tabaco en la provincia del Paraguay, que quedó autorizada a dedicarse al cultivo de la planta y su elaboración, una autorización negada a otras provincias del Virreinato que también podían hacerlo por las características de su suelo y clima.

Con el estanco llegó la moneda al Paraguay, que hasta entonces se había manejado con el trueque. La disponibilidad de circulante benefició a cultivadores, manufacturas y comerciantes. Pero al estanco no interesaba tanto el desarrollo local como la manipulación de los precios en beneficio de la Corona. Los productores solo podían vender tabaco al estanco y al precio fijado por mismo estanco, no precisamente en beneficio de los productores. Estos, si tenían excedentes que el estanco no quería comprar, debían dejarlo pudrirse, o venderlo de contrabando. La represión del contrabando era cara, ineficiente y terminó por hastiar a los productores, que se dejaron del rubro y pusieron en dificultades al monopolio gubernamental.

Una de las primeras medidas de la Junta de Gobierno de Asunción fue abolir el estanco y las trabas al comercio internacional. Carlos A. López inició una política de apoyo decidido al tabaco, cuya buena calidad fue reconocida en los mercados europeos. La guerra, desgraciadamente, puso fin a este promisorio rubro de exportación.

LA GANADERÍA. Aunque la calidad de la yerba y el tabaco era reconocida, no ocurrió lo mismo con la ganadería paraguaya.

Félix de Azara opinaba que ni el suelo ni el clima del país se prestaban a la producción ganadera. Quizás tomaba en cuenta solo la zona y el modo en que nuestros antepasados se dedicaban a esa actividad. El hecho es que se importaba ganado de Corrientes: unas 150.000 cabezas entre 1780 y 1797 (pudieron ser más, ya que la cifra no incluye el contrabando). Para 1800 (según Azara), el Paraguay tenía dos millones de cabezas. La cantidad pudo haber aumentado en tiempos de Francia y de los López, especialmente en las Estancias de la República, instituciones útiles pero no tan originales como se piensa, porque tuvieron su antecedente en las Estancias del Rey de la colonia, destinadas a proveer al ejército de ganado.

Los bosques daban una excelente madera. Yo llegué a ver las jangadas que se enviaban río abajo flotando por el Paraguay y el Paraná. Las jangadas se formaban echando árboles a los ríos y arroyos para mandarlos a los ríos mayores como el Jejuí, y desde ellos hasta el Paraguay y Paraná.

La explotación forestal junto con la ganadería, el tabaco y la yerba fueron las principales actividades de un ciclo económico que puede enmarcarse entre 1780 y 1870. Vale decir, los primeros años que siguieron a la creación del Virreinato hasta la Guerra contra la Triple Alianza, según el análisis de Lo que el río se llevó.

Antes de la Independencia, y muchos años después de ella, la economía paraguaya giró en torno a la producción y exportación de yerba, la ganadería y la madera. Como las demás naciones americanas, la economía paraguaya sufrió en los primeros años de emancipación.