Estamos en un momento de inflexión histórica en la vida de Itaipú; por un lado, el escenario de la revisión del ANEXO C y por otro el vencimiento de la vigencia del “Instrumento de compromiso entre ANDE, ELETROBRAS (hoy ENBPar) y la Itaipú Binacional sobre Aspectos Técnicos y de Contratación de los Servicios de Electricidad de la Itaipú Binacional”, documento que permite a la ANDE utilizar de manera preferencial la adquisición de la potencia excedente (genera energía más barata asociada a la potencia excedente). Salvo tenga una lectura errada, la prórroga de vigencia del acuerdo operativo y sin modificaciones en su texto es una cuestión que en gran medida depende de la receptividad brasileña, lo cual coloca a la ANDE en un momento de incertidumbre en caso que ocurra algún planteamiento diferente de la contraparte, a no ser que existan señales extraoficiales de que todo seguirá igual, en tal caso sería cuestión de re balancear el flujo operativo comercial de la ANDE con la Itaipú Binacional, además a hoy la determinación de la tarifa definitiva para el 2024 representa un foco de interés contrapuesta, Paraguay apunta arriba y el Brasil abajo, mi lectura es iguala la anterior, excepto si ya existan guiños preacordadas entre las altas partes, el valor planteado podría ajustarse a satisfacción de los nuestros.
Otro aspecto en análisis, cuando mencionamos a una decisión provisoria nos imaginamos que se trata de una medida inusual de emergencia, sin embargo la falta de acuerdo de en tiempo de la contratación de potencia de la ANDE de Itaipú (tiene preferencia de reserva de adquisición) se repite de manera constante desde el año 2019, son cinco años seguidos, es una situación indeseada que sea costumbre la falta de consenso entre partes y, le sumo que van dos periodos continuados que se aplica el criterio de tarifa provisoría, contexto no previsto en el reglamento del ANEXO C, definición que incide sobre la propia existencia de la empresa, establecer precio de venta del producto, que es lo más sagrado en cualquier industria. Me reporto a seguir al titular de esta entrega, según mi entendimiento por haber transitado por cerca de tres décadas en la entidad, siempre la designación por decreto presidencial del director general paraguayo comprometió a una persona que gozó de notable poder y respaldo del primer mandatario de la república, los directores de áreas acompañaban y suministraban el mayor aporte técnico posible a la gestión del titular de la empresa. Hago esta salvedad porque, el director general paraguayo tiene la facultad de hacer arreglos amistosos extraoficiales con su contraparte para luego formalizarlos por venia directa de cada presidente de la república, para que esto sea viable el titular de la margen izquierda debe percibir que su par paraguayo es poseedor de tal privilegio, caso contrario será cuesta arriba resolver conflictos que son habituales en una binacional. En el Consejo de Administración de la binacional ocurre algo similar, no más de uno de los seis miembros del Consejo tenía voz directa en el oído del titular del Poder Ejecutivo nacional, persona de alta confianza y con elevado asesoramiento en el sector energético binacional, con todo derecho del primer mandatario, pero la influencia de aquel no interfería ni desautorizaba de manera directa las resoluciones ya tomadas por miembros paraguayos del Directorio Ejecutivo, es clave que los demás integrantes del consejo tengan aportes netamente técnicos, de lo contrario se tomarán decisiones desalineadas que de inmediato percibirá la contraparte, en tal caso iniciamos la carrera de logros con desventaja.
La ciudadanía espera, la estrategia de coordinación de equipos es un tema vital, finalmente la mirada estará sobre la figura del presidente la República, Econ. Santiago Peña, existen los mecanismos preventivos para minimizar eventualidades desgastes, va mi voto de confianza.