21 ago 2026

La causa nuestra

Por Bruno Jara |

Por Bruno Jara

Ya en las postrimerías del 2008 aparecieron en el torrente de intercambio virtual ciertas fotos, cartas, postales y otros mensajes propios de la época findeañera. Entre ellos, un correo electrónico que señalaba acciones “auténticamente paraguayas”, por los cuales “sentirse orgulloso” de pertenecer a un pueblo.

Así, con el permiso de su autor/a, transcribimos algunas expresiones: “Si te sentás en tu silla de cable, en la vereda... o en la parte trasera de una camioneta... si ponés tu zapatilla por la mano para correr más rápido... si te llenás con rosquita antes del almuerzo... si alguna vez tu señora madre te dijo antes de salir ?aunque sea bebido na tomá’... si pedís 2 empanadas con un solo pan y comés más chiquitito tu pan para que acompañe bien a las 2 empanadas... si cuando suena un celular y decís ?control, control, control’... si después de reírte hacés fiuuuu!!!... si preferís una buena chipa en vez de un filete mignon... si llamás a la radio para mandar saludo a tu amiga, mamá, papá, novia, novio, etc., que está a tu lado escuchando contigo... si de chico en algún cumple pediste sorpresita para tu hermanito/a que no pudo ir, la torta para tu mamá y aparte llevás una docena de globos... si rompés el coquito y colocaste dentro del cocido o del café con leche o puede ser rosquita y ¡que rebose la taza!” (sic)

Es saludable buscar aquello que nos identifica y, por qué no, nos enorgullece. Este debe ser un norte en tiempos violentos o de crisis. Buscar los elementos, las fuentes de sentirnos nosotros, de saber que formamos un pueblo, una nación, única e irrepetible. Que pese a la globalización (que nos debe acercar) no debemos perder lo nuestro.

Es quizás por ello que debemos apuntar a buscar, identificar y fortalecer lo que nos puede unir, antes que insistir en lo que nos puede dividir. Recordemos lo dicho ya en una anterior oportunidad, muchas veces queremos encuadrar y encasillar a las personas para luego criticarlas, sin buscar lo bueno de ellas.

Pareciera que son contados los factores que nos unen: quizás la camiseta albirroja sea una. Pero, ¿sólo esa? Apostemos a buscar las demás situaciones que nos enorgullecen o aquellas por las que pelear en defensa de la soberanía y de los intereses nacionales.