La catedral, coronada por cinco cúpulas doradas típicas del arte religioso ruso, está incluida en un complejo formado por cuatro edificios que ocupan más de 4.000 metros cuadrados, entre centro cultural, biblioteca y centro administrativo.
El espacio ya había sido inaugurado el pasado octubre, aunque sin el presidente ruso, Vladimir Putin, que decidió cancelar su viaje por los roces entre Moscú y París en cómo abordar la guerra civil en Siria.
Al término de la bendición del patriarca Kirill, el templo acogió una ceremonia religiosa.
La catedral de Santa Trinidad ha sido sufragada por Rusia y fue obra del arquitecto francés Jean-Michel Wilmotte.