El presidente ucraniano Volodimir Zelenski describió combates “difíciles e intensos” en esta zona fronteriza, donde las fuerzas ucranianas se adentraron el 6 de agosto, sorprendiendo a las tropas rusas. Se trata de la mayor incursión de un ejército extranjero en suelo ruso desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
“Hay 74 poblados bajo el control de Ucrania. Se están realizando inspecciones y medidas de estabilización”, declaró Zelenski en Telegram. También aseguró que “cientos” de rusos fueron hechos prisioneros.
El comandante del ejército ucraniano Oleksander Sirski afirmó que sus tropas habían “avanzado en algunas zonas entre uno y tres kilómetros” durante el día, tomando el control de “40 kilómetros cuadrados” adicionales.
Ucrania afirmó el lunes que controla 1.000 km2 de territorio ruso.
Las fuerzas rusas afirmaron que habían “desbaratado los intentos” ucranianos “de penetrar profundamente” en esta región fronteriza.
El gobernador regional ruso, Alexéi Smirnov, reconoció no obstante que las fuerzas ucranianas tomaron el control de 28 localidades e indicó que la operación abarca una zona de 40 kilómetros de ancho y 12 kilómetros de profundidad en territorio ruso.
Según cálculos realizados el martes por la AFP a partir de datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), que se basa en fuentes rusas, las tropas ucranianas han avanzado 800 km2 en la región de Kursk.
A modo de comparación, Rusia ganó 1.360 km2 en territorio ucraniano desde el 1 de enero de 2024, según cálculos de la AFP basados en datos de ISW. Ucrania declaró que no desea anexionarse ningún territorio tomado durante la operación militar y aseguró que esta cesará si Moscú acepta una “paz justa”. AFP