Por Guillermo Areco
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De fina estampa, un goleador de raza es Jorge Daniel Jara, atacante guaraní que deslumbró en la década de los 90 en el Deportivo Independiente de Medellín (DIM) de Colombia.
“Todo lo que fui le debo al fútbol colombiano, para mí es como mi segundo hogar” arrancó rememorando el temible ariete que entre algunas de sus proezas figuran los cuatro goles en un solo compromiso, propinados al mítico Júnior de Barranquilla en la tarde del 29 de abril de 1991.
“Mis primeros pasos en el fútbol se dieron en el Sportivo Luqueño en el gran campeonato que realizamos en 1983, cuando quedamos segundos detrás de Olimpia”.
Su primer grito de gol oficial fue en el campo internacional, en la Copa Libertadores de 1984 ante Estudiantes de la Plata. “La emoción del gol llegó a mí en el extranjero, en la Plata, en el empate a uno ante Estudiantes, en esa Copa no superamos la fase, pero quedó el grato recuerdo de mi debut con las redes”, rememora.
LA SELECCIÓN. Jara integró el Seleccionado juvenil Sub 20, que disputó el Sudamericano de la categoría en 1985 realizado en Asunción, Paraguay.
“Tengo el orgullo de haber sido parte del plantel albirrojo que clasificó al Mundial de la Unión Soviética de 85, lastimosamente una lesión en el compromiso final ante Brasil me marginó de la cita mundialista, toda una novedad en ese tiempo ya que era la primera vez que una comitiva paraguaya pisaba un país comunista”.
Tras su paso por la Selección juvenil y su buen rendimiento en el plano local, Jara emigró al balompié azteca. “Una nueva experiencia para mi carrera fue llegar al fútbol mexicano, a la Universidad de Tamaulipas en el 87, en la que estuve un año; al equipo, los correcaminos, no le fue muy bien, ya que era una institución recién ascendida, pero en lo personal, contribuí con lo mío, marcando una cantidad importante de goles”.
EL FÚTBOL CAFETERO. Tras su fugaz pero productivo paso por el balompié mexicano, Jara se instaló en Colombia, para alistarse en el Independiente de Medellín.
Llegó a integrar la célebre plantilla del DIM que en sus filas contaba con las glorias del balompié colombiano como René Higuita, Carlos Valderrama, Leonel Álvarez entre otros.
“Jugué junto al Pibe Valderrama, y compartir al lado de un genio del fútbol como él no tiene comparación, pero lo más resaltante es su don de persona, ya que es un grande dentro y fuera de la cancha, como amigo, compañero y persona”.
Tras su glorioso ciclo en el DIM, Jara jugó en el Bucaramanga de Colombia por una temporada (1993), para luego regresar al país y colgar los botines en el Deportivo Humaitá.
Jorge Daniel Jara Romero es un emblema del DIM, desde su llegada en 1989, hasta su despedida en 1992, sus goles siguen siendo recordados por sus seguidores en las redes sociales. “Me llena de orgullo, al revisar mis cuentas sociales, como el aficionado colombiano aún me recuerda y agradece por tantas alegrías brindadas en ese tiempo”.
EL PAÍS DE ESCOBAR GAVIRIA
Jara militó en el balopié cafetero, durante la época en la que el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria reinaba en Colombia.
“La Colombia de Escobar Gaviria era una cosa terrible, manejaba a placer el país y todo el movimiento comercial, incluido el fútbol”.
“Recuerdo como anécdota que el mismo Escobar hizo una invitación para conocer su Hacienda Nápoles en 1991, y compartir un partido de fútbol con otros referentes de esa época.
Puso a disposición una furgoneta blindada para viajar junto a otros compañeros, pero a último momento desistí y no asistí a dicha invitación, ya que mezclarse con ese tipo de gente o aceptar invitaciones, es complicado”.
En la actualidad Jara incursiona en la dirección técnica, al frente de la plantilla femenina del club Cerro Porteño.
El artillero deslumbró en Colombia a principios de los 90.
Se inició en Luqueño y tuvo su mejor momento en el DIM.