Andrew Cawthorne, REUTERS
CARACAS - VENEZUELA
En cadena nacional, el ministro de Comunicación de Venezuela se planta solemne frente al micrófono para difundir las últimas noticias sobre el cáncer del presidente Hugo Chávez.
Millones de personas escuchan atentas, esperando un gran anuncio. Pero se llevan descripciones vagas de la “estabilidad”, “tendencia progresiva” o “complicaciones” del paciente.
"¿Viste? ¡Se está recuperando!”, dice un hombre en medio de un grupo que escucha en vivo el reporte, casi un ritual nacional desde que el convaleciente Chávez abandonó sus apariciones públicas hace seis semanas.
"¡Mentira! Es obvio que se está muriendo”, replica otro.
El manejo de la información sobre el estado de salud del popular líder socialista se ha convertido en un tema tan controvertido como él mismo.
Cada palabra de los funcionarios es debatida hasta el cansancio en una versión venezolana de la “kremlinología”, el análisis de los pormenores políticos en la ex Unión Soviética.
Desde que Chávez se sometió el 11 de diciembre a su cuarta y más complicada cirugía contra el cáncer en Cuba, no ha dicho una sola palabra en público, una situación impensada en una Venezuela habituada a la constante presencia de Chávez en radio, TV y masivos actos en las calles desde hace 14 años.
El Gobierno ha intentado llenar el vacío de información con comunicados frecuentes -cerca de 30 hasta ahora- difundidos por Villegas y por el vicepresidente Nicolás Maduro. Pero esos comunicados son a menudo bastante complicados de interpretar.
“El estado de salud del presidente Chávez continúa siendo delicado, presentando complicaciones que están siendo atendidas en un proceso no exento de riesgos”, decía uno de los comunicados leídos justo después de Navidad, cuando pululaban rumores de que Chávez sobrevivía gracias a un soporte artificial.
Algunos más específicos se referían a la “insuficiencia respiratoria” producto de una infección en el pulmón. El término abarca un gran abanico de posibilidades en las mentes de los venezolanos.
“El paciente se encuentra en una progresiva y favorable recuperación de los valores normales de sus signos vitales”, afirmó otro complejo comunicado que eludía decir sin vueltas en qué estado estaba el ausente presidente.
Mientras las palabras “estabilidad” y “progresiva” han surgido una y otra vez, la primera aparición del término “estacionaria” en un comunicado del 7 de enero dejó confundidos a algunos.
“El presidente se encuentra en una situación estacionaria en relación con la descrita en el más reciente reporte”, decía. “El tratamiento viene siendo aplicado en forma permanente y rigurosa y el paciente lo está asimilando”, agregaba sin decir en qué consistía el tratamiento o si Chávez estaba consciente.
En la Nochebuena Villegas dijo que Chávez estaba en “reposo absoluto”, pero unas horas después Maduro aseguró a los venezolanos que el presidente estaba haciendo ejercicio.
En los últimos días, los comunicados se han vuelto más optimistas sobre la “evolución favorable” y la “nueva fase” de Chávez y los funcionarios sugirieron incluso un posible regreso del mandatario.
DENUNCIA UN PLAN CRIMINAL
El Gobierno venezolano denunció ayer un plan para asesinar al vicepresidente Nicolás Maduro y al jefe de la Asamblea, Diosdado Cabello, dos de los hombres fuertes de Hugo Chávez que lleva más de un mes en Cuba tras una operación contra un cáncer. Sin presentar pruebas concretas, Maduro, designado por Chávez como su eventual heredero político, dijo que criminales se infiltraron en el país para cometer el atentado. El vicepresidente aseguró que en las próximas horas y días se tomarán acciones, sin revelar mayores detalles. “Hoy queremos hacer una denuncia importante, nosotros tenemos ya algunas semanas haciendo un seguimiento de grupos que se han infiltrado en el país y tienen el objetivo de atentar contra la vida del compañero Cabello y contra mi vida”, dijo en un acto ante miles de seguidores. “Por eso es que ellos han dicho que nosotros estamos peleando, porque la jugada macabra y criminal es tratar de atentar, cosa que no lograrán (...), contra la vida de cualquiera de nosotros, y después tratar de echarle la culpa a uno o al otro de lo que ellos están planificando hacer”, dijo.