VERSÁTIL. La versatilidad que le permite brillar tanto en musicales de Broadway como en la piel de Wolverine hace que a Jackman, un actor que todavía no sido galardonado con el Óscar, le lluevan las ofertas y se vea obligado incluso a rechazar papeles, comentó.
El de Lobezno es un papel que representa por séptima vez. Esa precuela de 2011, dirigida por Matthew Vaughn, se ambientó en el pasado y mostraba a unos personajes jóvenes representados por otros actores, como Michael Fassbender en la piel de Magneto y James McAvoy como profesor Xavier, que todavía no iba en silla de ruedas.
El director estadounidense retomó las riendas de X-Men que había abandonado para dirigir Superman y rescató lo mejor de ambas sagas para unir en pantalla a los veteranos con los jóvenes.
“Hay muchas sorpresas, pero verlos juntos creo que es una de las cosas más divertidas para la audiencia”, señaló Jackman, quien se siente “muy cercano” a McKellen, Stewart y Halle Berry pero también disfrutó de trabajar con los nuevos actores.
“Fassbender, McAvoy y Jennifer Lawrence (Mística) son unos actores increíbles así que ha sido apasionante e inspirador trabajar con ellos”, afirmó el australiano, “incapaz” de elegir entre unos u otros y que no pudo garantizar quiénes protagonizarán la próxima película de X-Men, Apocalypse, que se estrenará en 2016. A pesar de la rigurosa dieta y plan de entrenamiento que debe seguir para estar en la impresionante forma de Lobezno, Jackman asegura que cada vez le resulta “más fácil” interpretar al personaje y que, aunque ya hay planeada una segunda parte de The Wolverine para 2017, en algún momento tendrá que “colgar las garras y cedérselas a otro”. EFE