Opinión

Itaipú

 

La fallida acta bilateral indica el difícil entorno en el cual está enmarcado el proceso de negociación para acordar las nuevas bases comerciales y financieras que deben plasmarse en la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú antes del 2023. Sin embargo, por la importancia que tiene para el desarrollo de nuestro país, es fundamental reconducir el proceso y encararlo de manera seria y responsable para alcanzar un acuerdo equitativo y duradero. Esta es una extensión de mi artículo del 14 de abril de este año para incorporar algunos factores y opciones adicionales en el análisis.

En primer lugar, debemos considerar que somos propietarios de la Itaipú en condominio con el Brasil, tenemos firmado un Tratado y para cualquier modificación en las condiciones del mismo o de sus anexos, necesariamente debemos llegar a acuerdos negociando con nuestros socios. Es una negociación asimétrica en tamaño, en niveles de desarrollo, etc. que requiere mucha habilidad, sabiduría y prudencia de ambas partes.

Segundo, hay una gran coincidencia en nuestro país respecto a que debemos priorizar la utilización del 50% de la energía de Itaipú a la cual tenemos derecho para impulsar el desarrollo económico y la calidad de vida de nuestra gente.

Para impulsar la utilización de la energía, el costo de Itaipú debe ser el mínimo posible traducido en la tarifa de la ANDE. Este fue el planteamiento de mi artículo anterior.

Sin embargo, las actuales tarifas de la ANDE son muy competitivas a nivel de la región. Por lo tanto, considerando la reducción del costo de Itaipú al terminar de pagar su deuda en el 2023, una parte de la misma puede distribuirse entre ambos socios en concepto de Renta Energética para el Desarrollo, un componente adicional del costo de Itaipú que podría incorporarse en el nuevo Anexo C. Según mis estimaciones, es posible incorporar alrededor de USD 10/MWh generado en este concepto y el costo total de Itaipú bajaría de aproximadamente USD 40/MWh generado a niveles de USD 26/MWh, compatible con mantener la tarifa actual de la ANDE al consumidor. La Renta Energética resultante sería de aproximadamente USD 950 millones anuales en promedio a ser distribuido entre ambos países en partes iguales. En este sentido, si bien el Brasil busca reducir el costo al mínimo, esta opción esta dentro de lo posible en la negociación.

Por otro lado, de tal manera a minimizar el costo de la energía, es necesario optimizar la estructura y los costos de administración, operación y mantenimiento de la empresa. En este sentido, hay una coincidencia entre ambos países en una política de austeridad y transparencia impulsados por la administración de la Entidad en ambas márgenes.

El tercer punto es lo concerniente al excedente de energía no consumida por nuestro país. El Tratado prevé la cesión exclusiva al Brasil a cambio de una compensación que actualmente esta en alrededor de USD 10/MWh. Sin embargo, el precio de mercado es lo más aproximado a un justo precio desde el punto de vista económico. Una compensación resultante de negociaciones políticas y diplomáticas siempre será arbitraria en su determinación, para ambas partes. Por ello, nuestro planteamiento es modificar el artículo XIII del Tratado y garantizar la libre disponibilidad para la comercialización de estos excedentes al mejor precio posible en base a licitaciones transparentes, proyecciones de consumo y disponibilidad de excedentes para dar garantías de seguridad en el suministro.

Por otro lado, si bien hoy nuestro país tiene excedentes, en un futuro no muy lejano podría tener déficits de energía. Debemos apuntar a una integración de ambos mercados energéticos para comprar o vender energía y desarrollar proyectos de generación de energías renovables. Esta integración requiere señales de precios competitivos que reflejen las condiciones de oferta y demanda de ambos países.

Finalmente, una negociación exitosa es aquella cuyos acuerdos resultantes son perdurables, para lo cual es necesario que ambas partes se sientan beneficiadas equitativamente respecto de aquello que sea objeto de la negociación. Exploremos todas las alternativas para lograr un acuerdo equitativo.

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