Por cuarto día consecutivo, el ejército israelí bombardeó bastiones de Hezbolá, en tanto que la formación islamista apoyada por Irán volvió a disparar proyectiles contra complejos militares israelíes.
Israel informó que había matado al jefe de la unidad de drones de Hezbolá, Mohamed Srur, en “bombardeos de precisión” en el suburbio sur de Beirut.
El ejército israelí reportó que su aviación atacó el jueves 75 objetivos de Hezbolá en el sur y el este de Líbano y afirmó por la noche que estaba llevando a cabo nuevos bombardeos contra la formación islamista.
El ejército israelí dio parte además del lanzamiento de decenas de “proyectiles” desde Líbano. Hezbolá dijo que disparó un centenar de cohetes contra las ciudades de Safed y Haifa, en el norte de Israel.
Los bombardeos israelíes han matado desde el lunes a más de 600 personas, incluyendo numerosos civiles, y forzado a 90.000 a abandonar sus hogares en Líbano, según la ONU.
Desde que empezó la guerra en la Franja de Gaza entre Israel y el movimiento palestino Hamás, el 7 de octubre de 2023, al menos 1.540 personas murieron en Líbano debido a los bombardeos israelíes en el marco de los enfrentamientos transfronterizos con Hezbolá, aliado de Hamás.
Los duelos de artillería se intensificaron tras las mortíferas detonaciones de dispositivos de comunicación de miembros de Hezbolá, atribuidas a Israel, el 17 y el 18 de septiembre, y del bombardeo israelí que el 20 de septiembre decapitó a la unidad de élite Radwan del grupo proiraní en un suburbio de Beirut.
Ante la escalada, que amenaza con arrastrar a toda la región a la guerra, Estados Unidos, Francia y otros aliados, incluidos países árabes, lanzaron un llamamiento conjunto para un alto el fuego de 21 días, a fin de “dar una oportunidad a la diplomacia”. Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que sus tropas seguirán combatiendo a Hezbolá “con toda la fuerza necesaria”.
La oficina del mandatario indicó que Netanyahu “ni siquiera respondió” al pedido de cese al fuego.