El asesinato de Jalil al Maqdah, en un bombardeo en la ciudad libanesa de Sidón, es el primero llevado a cabo por Israel desde el inicio de la guerra en Gaza contra un líder de Fatah, una organización con sede en Cisjordania ocupada.
La muerte de Maqdali es “una prueba más de que Israel quiere desencadenar una guerra a gran escala en la región”, acusó Fatah, el partido de Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Palestina que administra parcialmente Cisjordania, un territorio ocupado por Israel desde 1967.
Israel había acusado a Jalil al Maqdah, dirigente de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa –el brazo armado de Fatah–, de trabajar para Irán y estar implicado en “ataques terroristas”.
La guerra en Gaza, que estalló el 7 de octubre tras un mortífero ataque de Hamás en territorio israelí, se ha cobrado decenas de miles de vidas en el territorio palestino, donde unos 2,4 millones de personas están sumidas en una situación humanitaria catastrófica.
Desde que comenzó el conflicto, el Hezbolá libanés intercambia disparos casi diariamente con Israel, que mató a numerosos combatientes y dirigentes de ese movimiento islamista aliado de Hamás.
En las últimas 24 horas, el ejército israelí llevó a cabo varios ataques en el sur y el este de Líbano.
Hezbolá reivindicó por su parte el disparo de cohetes contra posiciones militares en el norte de Israel.
NEGOCIACIÓN EN PAUSA. En tanto, las delegaciones mediadoras para una tregua en Gaza de Egipto, Catar y Estados Unidos pospusieron “hasta nuevo aviso” la ronda de negociaciones, cuyo inicio estaba previsto para este miércoles en El Cairo con la participación de la parte israelí.
Esa decisión llega después de que el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, abandonara esta pasada madrugada Doha, última parada de su novena visita a Oriente Medio que le ha llevado a Israel, Egipto y Catar para presionar al grupo islamista palestino Hamás a que acepte la propuesta de los mediadores lanzada la semana pasada en la capital catarí.
Blinken aseguró que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aceptó el plan y pidió el martes a Hamás hacer otro tanto.
Pero, según medios israelíes, Netanyahu insiste en conservar el control del corredor Filadelfia, una franja de 14 km a lo largo de la frontera entre Gaza y Egipto, en donde el ejército israelí descubrió varios túneles, que asegura son utilizados para el contrabando de armas y explosivos.
Hamás se dijo “deseoso de alcanzar un alto el fuego”, pero rechazó las “nuevas condiciones” impuestas por Israel.
El movimiento palestino exige la aplicación del plan anunciado el 31 de mayo por el presidente Joe Biden, que contempla una tregua de seis semanas junto a un retiro israelí de las zonas densamente pobladas de Gaza y la liberación de rehenes secuestrados por Hamás el 7 de octubre.
En una segunda fase prevé un retiro total israelí del territorio palestino. Pero Netanyahu reitera que continuará la guerra hasta lograr la destrucción de Hamás, considerado como una organización terrorista por Israel, EEUU y la Unión Europea.