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Islamización de la basílica Santa Sofía aflige al Papa

 

El papa Francisco dijo el domingo que está “muy afligido” por la reconversión de la antigua basílica de Santa Sofía de Estambul en mezquita por decisión del presidente turco, al término de la oración del Ángelus.

“Mi pensamiento va a Estambul. Pienso en Santa Sofía. Estoy muy afligido”, dijo brevemente el Papa, fuera del discurso previsto.

Estas palabras del Papa son el primer comentario del Vaticano sobre la decisión turca.

El Osservatore Romano, el diario del Vaticano, había informado la víspera de los hechos, citando las principales reacciones internacionales, pero no había emitido comentarios.

ORTODOXOS. También ayer, el arzobispo de Atenas y toda Grecia, Jerónimo II, criticó la decisión del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de convertir en mezquita la antigua basílica y lo calificó un “insulto a la ortodoxia, al cristianismo en general, y a toda persona pensante”.

“La instrumentalización de la religión para la búsqueda de conveniencias partidarias, geopolíticas y geoestratégicas caracteriza a quien lo intenta”, señaló el primado de la Iglesia ortodoxa de Grecia en un comunicado. Jerónimo II se suma así al sinnúmero de representantes de las Iglesias cristianas, de la política y la cultura que condenan la medida anunciada este viernes.

El primer ministro griego, el conservador Kyriakos Mitotakis, sostuvo que esta decisión, después de que Santa Sofía funcionó como museo durante 85 años y siendo Patrimonio de la Humanidad, es una “afrenta a su carácter ecuménico” y un “lamentable” paso atrás del presidente turco, que en 2005 todavía apostó por trabajar en la Alianza de Civilizaciones.

EFECTO NEGATIVO. Según Mitsotakis, esto no solo afectará las relaciones con Grecia, sino también con la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la comunidad internacional, en general.

Santa Sofía, construida en el siglo VI por los bizantinos que coronaban allí a sus emperadores, está declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad y es una de las principales atracciones turísticas de Estambul, con unos 3,8 millones de visitantes en 2019.

Convertida en mezquita tras la toma de Constantinopla por los otomanos en 1453, fue transformada en museo en 1934 por el dirigente de la joven República turca Mustafa Kemal Atatürk, que deseaba “ofrecerla a la humanidad”.

Varios países, sobre todo Rusia y Grecia, que siguen de cerca la evolución de patrimonio bizantino en Turquía, así como Estados Unidos y Francia, criticaron la transformación de la antigua basílica en lugar de culto musulmán.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que promueve esta medida desde hace años, rechazó estas condenas internacionales, argumentando que se trata de “derechos soberanos” de su país.


3,8
millones de visitantes de todo el mundo recibió la basílica de Santa Sofía en Estambul el año pasado.

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