13 jul 2026

Irak pierde el control de fronteras con Siria y Jordania ante avance yihadista

REUTERS-BBC Mundo

Avance.  Militantes  del grupo extremista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) en acción.

Avance. Militantes del grupo extremista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) en acción.

BAGDAD - IRAK

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se reunió ayer con el primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, para presionar por un Gobierno más inclusivo, mientras que las fuerzas de Bagdad abandonaban la frontera con Jordania y dejaban todo ese límite occidental fuera del control gubernamental.

Tribus suníes tomaron el cruce fronterizo de Turaibil, el único punto de cruce legal entre Irak y Jordania, después de que fuerzas de seguridad iraquíes huyeron del lugar, dijeron fuentes de seguridad iraquíes y jordanas.

Las tribus negociaban la entrega del puesto a insurgentes del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), que tomaron el control de dos importantes cruces con Siria el fin de semana. En dos semanas los rebeldes se hicieron ya con un tercio del territorio iraquí.

Fuerzas kurdas controlan un tercer puesto fronterizo con Siria en el norte, por lo que tropas del Gobierno central no tienen presencia en la frontera occidental, que incluye a algunas de las rutas comerciales más importantes en Oriente Medio.

Para los insurgentes, capturar la frontera es un paso importante hacia su objetivo de borrar las fronteras modernas y construir un califato en territorios de Siria e Irak.

Militantes liderados por el EIIL lograron abrir una brecha a través de Irak. La captura de los cruces en las fronteras puede ayudar a transportar armas y otros equipos a diferentes campos de batalla.

Los rebeldes también tomaron el aeropuerto de Tal Afar que el Gobierno pensaba usar como base para recuperar Mosul.

Washington, que retiró sus tropas de Irak en el 2011 tras una ocupación que tuvo lugar después de una invasión que derrocó al dictador Sadam Husein, ha intentado ayudar a Bagdad a contener la insurgencia suní liderada por el EIIL, un grupo escindido de Al Qaeda que tomó el control de algunas ciudades del norte de Irak este mes.

El presidente de EEUU, Barack Obama, acordó la semana pasada enviar a hasta 300 efectivos de fuerzas especiales como asesores, pero no ha acordado realizar ataques aéreos y ha descartado volver a desplegar tropas terrestres.

A Washington le preocupa que el Gobierno chií liderado por Maliki haya empeorado la insurgencia al enfadar a suníes moderados que lucharon contra Al Qaeda en el pasado, pero que ahora se han unido a la revuelta del EIIL. Aunque EEUU ha sido cuidadoso de no decir públicamente que quiere que Maliki entregue el poder, funcionarios iraquíes afirman que ese mensaje ha sido dado tras bambalinas.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, acusó el domingo a Washington de intentar recuperar el control del país que ocupó hace años, un cargo que Kerry negó.

Los iraquíes tienen previsto formar un nuevo Gobierno tras las elecciones de abril.

La lista de Maliki ganó la mayoría de los escaños en el Parlamento, pero aún requiere de aliados para obtener una mayoría. Kerry advirtió en Bagdad que la ofensiva representa una “amenaza para la integridad” de Irak.