Sucesos

Investigan caso de niño que murió insolado en el Chaco

 

El fiscal Andrés Arriola investiga la extraña muerte de un niño cuyo cuerpo fue hallado el lunes luego de llevar nueve días desaparecido.

El pequeño perteneciente a la comunidad indígena Kenjakloy, del Departamento de Boquerón, y fue hallado en un establecimiento cercano a su localidad.

Los intervinientes lo hallaron en horas de la tarde y la intervención para identificar el cuerpo se realizó durante la noche por la fiscalía, el forense y los policías.

Los investigadores presumen que el niño murió insolado, a la orilla de un tajamar de una estancia vecina.

Se maneja la información de que aparentemente salió a cazar palomas, como es habitual en los habitantes de Kenjakloy, ya que es una forma de subsistencia en estos días de sequía, donde falta el alimento para los miembros de la comunidad.

Para los vecinos murió de sed a los tres días de haber desaparecido el 2 de enero pasado, según la causa determinada por un forense, y fue encontrado en estado de descomposición.

Los vecinos lo encontraron con las mismas características con las que fue visto por última vez.

Entonces, llevaba puesta una camiseta del club Olimpia, short negro y una pantuflas.

Los trabajadores de una estancia vecina lo hallaron y el patrón se encargó de dar aviso a los agentes de la Comisaría 12 de Virgen de Fátima.

extraviado. El fiscal Arriola afirma que todo indica que el menor se escapó de su casa mientras sus padres fueron a la iglesia y partir de ahí no retornó; no hubo denuncia en la sede policial por parte de los familiares.

“Cuando tomó estado público el caso, la Policía se acercó y realizó la búsqueda junto con los vecinos que se habían organizado por orden de la Fiscalía”, señaló a ÚH el fiscal del caso.

Tuvieron que pasar varios días para encontrarle al menor y esto causó mucha consternación en los pobladores, ya que el niño es muy querido en su comunidad.

El agente del Ministerio Público resaltó, además, la forma en que subsisten los habitantes de lejanos asentamientos del Chaco que sufren los embates de la sequía que repercute en la falta de alimentos.

Debido a sus costumbres atávicas, los miembros de las comunidades indígenas recurren a la cacería para poder comer ante la falta de recursos que experimentan, debido a la ausencia del Estado por estas zonas del país.

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