Para la construcción de este robot, los creadores han utilizado una aleación de titanio y níquel con capacidad de cambiar de forma y recuperarla mediante los cambios de calor. Para esta versión se prescindió de partes articuladas que se mueven por aire comprimido.
La idea es que se lo utilice para <strong>tareas de reconocimiento, exploración y espionaje.</strong> Su forma, a base de materiales blandos, le permite desplazarse por todo tipo de terrenos e incluso atravesar aberturas angostas. Además <strong>puede ser pisoteado y seguir funcionando.</strong>
Los investigadores quisieron lograr que este robot se desplace como un gusano, o al menos lo más parecido posible. El insecto hace sus movimientos, conocidos como peristálicos, en base a la compresión y expansión de los segmentos del cuerpo.
Primero, crearon un tubo a partir de una malla plástica. Luego enroscaron un cable de la aleación mencionada más arriba, y lo enhebraron en el esqueleto para que hagan de fibras musculares del robot. Además le incluyeron una pequeña batería y un circuito capaz de controlar el calor de cada segmento, según publica el diario abc.es.
De acuerdo a la publicación, cuando las fracciones alcancen una determinada temperatura, se contraerán. También diseñaron un algoritmo capaz de sincronizar unos segmentos con otros para lograr el movimiento de los gusanos y gracias a cables longitudinales puede girar fácilmente.
<h2>Video: Meshworm, el gusano robot</h2>
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