23 feb. 2026

Investigación de crimen de joven, llena de desprolijidades

Las investigaciones en torno al caso del homicidio de la joven Romina Ayelén Peralta Rodríguez (16) estuvieron cargadas de desprolijidades desde el mismo momento en que se confirmaba la muerte de la adolescente en el Hospital Distrital de Lambaré, en la noche del lunes 27 de junio pasado.

En dicho nosocomio se asistió a la víctima como una paciente que habría sufrido lesiones tras la explosión de un vapeador. La joven llegó al sitio sin signos de vida a causa de un paro cardiorrespiratorio, tras el trabajo de reanimación volvió a tener signos vitales, pero a consecuencia de otro paro se confirmó su deceso.

La versión que los padres de la joven repetían en todo momento es que la chica sufrió lesiones tras la explosión del cigarrillo electrónico. Los médicos comunicaron a la fiscala de turno, Gladys González, de la muerte por la causa de shock mixto obstructivo e hipovolémico, neumotórax hipertensivo y hemotórax masivo del lado derecho.

Acto seguido, el cuerpo es entregado a los familiares para su sepelio. Los médicos no comunicaron ninguna anormalidad para que se realice la autopsia. Tampoco alertaron de la herida que presentaba la joven en el pecho, lado derecho, a pesar de que se le practicó reanimación y otros procedimientos.

La doctora Luz Vázquez, jefa de Urgencias del Hospital, señaló que siguieron el protocolo pertinente y recomendaron en forma verbal a los padres la autopsia del cuerpo.

La médica manifestó que el médico de guardia que atendió a la paciente se comunicó previamente con la fiscala encargada del caso, Gladys González, y le expuso la situación.

“En este caso, la fiscala le pidió al médico de guardia que ponga que se comunicó con ella y le pidió que anote en su historial clínico que para ella no había un hecho punible. Con eso se pudo realizar el certificado de defunción y ahí consta que la paciente tuvo todas esas lesiones”, detalló Vázquez. Los médicos dejaron en claro que la fiscala realizó todas las diligencias vía telefónica y no se constituyó en el hospital.

Al respecto, la fiscala afirmó que los médicos de turno no informaron sobre rastros de proyectil en el cuerpo de la adolescente. Indicó que le relataron la misma versión que dieron los padres de la joven, que fue a causa de la explosión de un vapeador.

La agente precisó que los doctores no se percataron de la presencia del orificio de entrada de la bala en el pecho de la víctima. Resaltó que ella en ningún momento dispuso la entrega del cuerpo a los familiares, por lo que ahora, también indaga el actuar de los padres y médicos.

Sin embargo, recién al día siguiente de la muerte de la joven, y tras el análisis del vapeador por parte de Criminalística de la Policía, que determinó que el aparato no explotó, se pidió la exhumación del cuerpo y la realización de una necropsia, donde se detectó un proyectil en el cuerpo, lo que generó un giro radical en la investigación, la imputación por feminicidio del medio hermano de Romina, Wilmar Baliero R. (19), quien ya se encuentra en prisión.