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Instruyen a semillero de astronautas en el segundo Campamento Espacial

 

Una aventura espacial a unos 40 kilómetros de Asunción fue la experiencia inolvidable que vivieron unos 30 niños y adolescentes que participaron ayer del 2º Campamento Espacial, organizado por la Escuela de Astronautas del Paraguay.

El Campamento Arapy, en la ciudad de Itá, se convirtió en el “centro espacial” desde donde los cosmonautas hicieron observaciones astronómicas y aprendieron sobre cohetería y robótica, además de realizar actividades físicas y comer saludable.

Una charla sobre la carrera espacial y la proyección de las tecnologías creadas para explorar el universo dio inicio a esta aventura que, según Wilson Blanco, coordinador de la Escuela de Astronautas, están orientadas a que los niños crean el sueño de convertirse en astronautas.

“Una agencia espacial de cualquier parte del mundo sueña con tener astronautas de su mismo país. Entonces no se puede cosechar lo que no se siembra. Lo que estamos haciendo es un semillero de astronautas”, comentó.

Desde que la Escuela de Astronautas abrió sus puertas para transmitir conocimientos científicos a niños que puedan acompañar a Paraguay en la carrera espacial en las próximas dos décadas, no paran las consultas y los pedidos para expandir más los cursos que de marzo a noviembre se desarrollan los sábados, según Blanco.

Alrededor de 1.000 contactaron con la escuela y unos 200 niños y adolescentes de 6 a 15 años participaron directamente de los talleres que este año arrancará en marzo en horario y lugar a confirmar. La Escuela de Astronautas arrancó como colonia de vacaciones en el 2017.

La instructora Joyce Mendes, quien dio las clases teóricas, destacó el pensamiento crítico de los chicos, el trabajo en grupo y su sentido de comunidad.

Por su parte, el instructor de educación física, Marcelo Olazar, y el jefe scout, Ditter Recalde, resaltaron la respuesta positiva de los participantes desde la disciplina y el entrenamiento físico, que dan equilibrio a la formación teórica y práctica.

“No solo los chicos se emocionan, sus papás también porque todos de chicos quisimos ser astronautas en algún momento”, aseguró el coordinador Wilson Blanco.

Experiencia. Sebastián Núñez, el estudiante becado por la NASA para participar del programa Space Camp en el 2018, compartió su experiencia con los niños, alentándolos a ser autodidactas y estar constantemente informándose, ya que gracias a internet el conocimiento está en el bolsillo gracias a los teléfonos inteligentes.

“Que convertirse en astronauta no sea un sueño nomás, que sea un objetivo. La oportunidad caerá del cielo y no importa si te dicen que es imposible”, recomendó.

Se viene una era espacial y si no arrancamos, vamos a quedar atrás. Este es un semillero de astronautas. Wilson Blanco, coordinador de la Escuela.

Para seguir un sueño no hay que restringirse, no crearse una barrera mental, decir que no se puede. Sebastián Núñez ex becado de la NASA.

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