Ante un público que en su mayor parte superaba los 30 años, Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo), Alan White (batería), Oliver Wakeman (teclados) y Benoit David (voces), desplegaron un set variado, lleno de armonías complejas y virtuosismo, en el que destacaron algunas joyas como Perpetual Change o la hermosa composición Mood for a day.
Yes puso en escena un espectáculo austero en cuanto a lo visual, pero más que convincente en lo musical, a pesar de que dos de sus integrantes originales no forman parte del proyecto actual.
Si alguien tenía algunas dudas sobre David, todas quedaron despejadas. El nuevo vocalista, que tiene la difícil misión de reemplazar al gran Jon Anderson, estuvo a la altura del desafío al igual que Oliver Wakeman, hijo de Rick Wakeman.
Fue una velada magnífica, con instrumentistas de jerarquía reviviendo mágicas canciones de una superbanda.