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Imitar a los ninivitas y a la Reina del Sur

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 11:29-32.

Leemos hoy unas palabras duras del Señor. Jesús y los discípulos se encuentran ya camino de Jerusalén. Durante el viaje, muchos acogen el mensaje del Evangelio con la apertura de la fe, pero hay también otros muchos que lo rechazan abiertamente. Contra estos últimos van dirigidas las palabras del Señor que escuchamos.

Jesús les recuerda a quienes lo oían dos historias. Por un lado, la de Jonás, hijo de Amitay (Jon 1,1). Este personaje del Antiguo Testamento ha cautivado la imaginación de la piedad popular a través de los tiempos por el fabuloso relato del profeta que fue tragado por un gran pez y posteriormente arrojado sobre tierra firme.

Sin embargo, no es por esto por lo que Jesús lo menciona, sino por lo que pasó después de ser lanzado por la ballena. Jonás fue enviado a predicar la conversión a los habitantes de Nínive tal como Jesús estaba anunciando el Evangelio a los israelitas. Los ninivitas escucharon al profeta y se convirtieron. Quedaba por ver cómo reaccionarían los oyentes al mensaje de Jesús y queda por ver aún cómo reaccionamos nosotros.

La segunda historia, la que se refiere a la Reina del Sur (cf. 1Re 10,1-13) subraya la misma idea. Narra el primer libro de los Reyes que “la Reina de Sabá, al enterarse de la fama que Salomón tenía en nombre del Señor, vino para ponerlo a prueba con enigmas”. A pesar de su desconfianza, la Reina escucha a Salomón con actitud abierta y reconoce en él la sabiduría que le había sido dada de lo alto.

El Señor nos advierte hoy que tenemos que vigilar para saber reconocerlo en las distintas circunstancias. No siempre es evidente el modo de presentarse de Dios, pero si sabemos escuchar como los ninivitas y están con los oídos atentos como la Reina del Sur, de seguro sabremos reconocer que estamos delante de Jesús que nos habla.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/evangelio-feria-iv-primera-semana-cuaresma/)

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