Batalla diaria. En la última jornada de la presencia de la Espada de San Miguel Arcángel en el país, llamaron a los fieles a llevar adelante el combate frente a situaciones que afectan al país.
La homilía central en la Catedral Metropolitana estuvo presidida por monseñor Gabriel Escodar, quien recordó a los feligreses que no fueron solo a contemplar una espada.
“Hemos venido a renovar nuestra decisión de combatir el mal con el bien, la mentira con la verdad, la corrupción con la honestidad, el odio con el amor y la indiferencia con la solidaridad”.
Instó también a que la despedida no sea solamente una celebración religiosa cargada de emoción, sino convertirse en un compromiso espiritual, moral y ciudadano.
“Hermanos, el combate de San Miguel continúa en nuestra historia. No es un combate contra personas, partidos políticos, sectores sociales o quienes piensan diferente. Es el combate contra el pecado, la injusticia, la mentira, la soberbia, la corrupción y toda forma de desprecio por la vida y la dignidad de las personas”, señaló Escobar.
La devoción hacia San Miguel recuerda que el poder debe estar al servicio de la vida, que la autoridad debe ejercerse con responsabilidad y que toda persona, sin importar su condición económica o su afiliación política, posee una dignidad que debe ser respetada, puntualizó.
“Por eso, al despedir esta Espada, pidamos la gracia de convertirnos en hombres y mujeres que no se arrodillen ante los ídolos del dinero, del poder, de la vanidad o de la corrupción, sino que permanezcan fieles a Dios y al servicio de sus hermanos”.
En base al Evangelio del domingo, donde Jesús decía “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, monseñor explicó que el hijo de Dios no busca desentenderse de la vida pública ni tampoco da un cheque en blanco a las autoridades.
La Iglesia –dijo– no puede estar indiferente a lo que ocurre, debe levantar su voz cuando el pobre es olvidado, la verdad es manipulada, etc.
Resulta también contradictorio rezar a San Miguel y justificar la corrupción, pedir su protección y cerrar los ojos ante el sufrimiento de los otros, señaló.
Escobar también pidió combatir a favor de la esperanza de los jóvenes, pidiendo que la Iglesia los escuche y acompañe.