Hubo informe y desinforme
de menor o de peor
malignidad en el cuerpo
del presi de la nación.
Al saberse, más o menos,
del tremendo notición
en los áulicos recintos
se removió el avispón;
mejor dicho, el avispero;
pero, dicho más mejor,
se removió el cuerverío
de negra especulación.
Aunque el negro es un decir,
porque el azul fue el color
que pertenece al partido
de un grosero senador,
al igual que algunos miembros
de su azulado sector
que de inmediato pensaron
en cargos de sucesión.
El cáncer mental de estos
políticos en gestión
demostró sólo vileza
en cada declaración.
Otros, en cambio, observaron
con profunda reflexión
que en estos trances se debe
tener decoro y honor.
Así demostró en los hechos
el superior senador
González Daher, que es parte
del partido opositor.
Se negó a hacer conjeturas
y expuso preocupación
ante la suerte de Lugo,
por encima del color.
Mostró algo igual Carrizosa,
que deseó lo mejor:
salud, entereza, fuerza,
pronta recuperación.
En estas pequeñas cosas
se nota la dimensión
fraterna de ciertos hombres
ante el humano dolor.
Pero también en los cuervos,
cuya única misión
es vivir a costa de otros
y de la putrefacción.