Capaz se le podrá echar la culpa a la pretemporada, pero Cerro fue un equipo lento, sin mucha explosión ni verticalidad en el primer tiempo.
El rival lo respetó demasiado, no lo presionó y jugó demasiado a esperar lo que hacía el Azulgrana, por momentos jugando con una línea de cinco defensores. En la previa era algo previsible y hasta lógico el planteamiento de Gabino Román, ya que era Cerro quien tenía la responsabilidad en el partido, pero así se perdió un tiempo completo.
De los mejores en el Ciclón, Jonathan Santana, que se mostró como alternativa distinta en el ataque rompiendo líneas, y Jorge González, que también se mostró diferente a lo que era la tendencia del partido, de ritmo calmado y hasta aburrido por momentos.
FLACO. Por los nombres que puso el venezolano Farías en cancha, uno esperaba que Cerro se llevara por delante a River. Pero no pudo ser ese equipo que prometía arremeter y ganar casi sobrando el partido. El planteamiento de Román lo hizo dudar mucho, pero tampoco existió mucha creatividad en el ataque.
Los ingresos de Raúl Cáceres y Cecilio Domínguez le dieron aires frescos al ataque del Ciclón; con atrevimiento ambos rompían líneas, tanto que si tenían un poco más de tiempo en cancha, no dude que Cerro metía más goles.
Lo que viene. A Cerro le quedará mejorar bastante, darle mayor sorpresa a su juego, porque uno que siempre ve al equipo sabe que Bonet y Díaz intentarán desbordar por los costados, sabe que Ortigoza peleará los balones en el área y sabe a lo que juega Cerro con estos jugadores. Farías deberá tener mayores variantes y mejor efectividad.
En cuanto a River Plate, deberá aprovechar a los hombres rápidos que tiene para atacar, como Acosta y Urunaga; debe animarse a más para intentar ganar los encuentros, porque si mezquina mucho en los planteamientos capaz se quede sin nada.