Opinión

Hidrografía básica

 Arnaldo Alegre

Arnaldo AlegrePor Arnaldo Alegre

El río Paraguay tiene su nacimiento en Sete Lagoas, Mato Grosso, Brasil. De allí discurre hacia el sur por el Gran Pantanal. Pasa un trecho por Bolivia, llega a nuestro territorio, circula por Asunción y termina en la margen derecha del río Paraná, frente a la localidad argentina de Paso de Patria, Corrientes.

Es la principal arteria fluvial de la región. Su caudal es significativo, pero tiene la peculiaridad de su desnivel. Este es pequeñísimo y se sitúa en 5 a 6 cm/km. Esta característica, sumada a los muchos meandros en su trayecto, es la causa de la extrema lentitud de su curso. Hasta tal punto es este fenómeno que se ha calculado que lleva cerca de seis meses que el agua que sale de Corumbá llegue finalmente al Río de la Plata.

Los meses de crecida son marzo, abril, mayo y junio. Y la intensidad depende de las lluvias en el Gran Pantanal. Si hay niveles inhabituales de lluvia en uno de sus trechos, se presentan riadas fuera de tiempo, como la que estamos viviendo en la actualidad.

Repitamos: El Paraguay es un río caudaloso pero lento y las crecidas dependen de las lluvias en su cuenca. Hay jornadas excepcionales de inundaciones, que tampoco se dan de la noche a la mañana. En síntesis: es un río de comportamiento predecible. Esta información hidrológica básica está en cualquier portal y se estudia desde hace décadas. Entonces, ¿por qué siguen siendo tema de emergencia las riadas en Asunción?

Reiteramos: Es casi el único fenómeno climático que se registra periódicamente en nuestro territorio. E igual nos sorprende. Igual se corre como loco para auxiliar a los damnificados. Igual, como recurso extremo y de última hora, se proclama la emergencia, simplemente para gastar plata con menos burocracia y control. Igual echamos mano –aunque cada vez en menor medida–, a nuestro acendrado instinto de solidaridad. Igual los politiquitos de siempre reparten chapas para ganarse a los eternos necesitados. Igual se recurre a las dádivas del Estado, como si no existiese otro método de solución. En síntesis, se actúa como si nunca haya habido inundaciones.

Este es un país bendecido. El clima es benigno, estable, predecible y noble. No hay calor extremo como en el desierto, ni fríos de calamidad, como en Rusia. Los conflictos sociales son mínimos, con esporádicas explosiones. No hay tensión étnica ni racial. Pero hay veces, como en el tema de las crecidas, que parece estar manejado y habitado por una manga de palurdos que no pueden encontrar soluciones reales y prácticas a problemas previsibles que se vuelven eternos por su propia estupidez.

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