Por Elisa Alvariza Arce
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De raíces japonesas, pero paraguayo de cuna, nacido en Capiatá, el empresario Víctor Maehara, quien dirige la reconocida marca de huevos Yemita y la ganadera Ita Ka’avo, abrió las puertas de su compañía para contarnos acerca de su trayectoria, como una herencia de sus padres y familiares que desde pequeño les enseñaron, a él y a sus hermanos, a valorar el trabajo en el campo y las virtudes del suelo paraguayo. Sus padres, sus abuelos, en principio, se dedicaron a la horticultura, pasión que sigue ejerciendo en sus ratos libres.
–¿Cómo se gestó la empresa que dirige hoy día?
–Mi familia es de origen agricultor, mis abuelos y padres vinieron al Paraguay para producir hortalizas, eran de la prefectura de Hiroshima. En la ciudad de Capiatá, tenían una propiedad, donde empezaron plantando lechuga, tomate, locote, lo que la gente consumía en ese momento, y luego se vendían en varias ciudades. Más adelante, ya mis padres y mis tíos continuaron el trabajo, se dedicaron a distintos rubros agrícolas y ganaderos, como el tambo de leche, que funcionó en un periodo corto y luego vieron el potencial en la avicultura, como forma de conseguir abono para la huerta y después como potencial para vender huevos, comenzaron con 1.000 pollitas en 1969. Después, ya ese mismo trabajo fuimos heredando los hijos; tengo cinco hermanos, de los cuales cuatro somos los que nos dedicamos y fundamos finalmente lo que es Maehara SA Agropecuaria, Comercial e Industrial en 1992.
–¿Desde qué edad empezó a interesarse en el negocio familiar?
–Desde los 8 años de edad ya estaba sobre un tractor; a la mañana iba a la escuela y a la tarde le ayudaba en sus labores a mi padre, de ahí nació la pasión al trabajo en la tierra. Luego, más tarde en 1992, a los 23 años de edad, ingresé en la carrera de Economía en la universidad, iba adquiriendo ciertos conocimientos y empecé a tomar las riendas del negocio, armé la sociedad jurídica, siempre con la ayuda de mis hermanos. En 1998, surge la idea de huevos Yemita, la primera marca del rubro que innovó varios conceptos, entre ellos ofreció la facilidad del empaque del producto para llevar a casa. Antes el huevo se envolvía en papel diario o bolsas, que dificultaba su transporte.
–¿Cuál es la clave para el éxito y la unidad en un negocio familiar?
–Acá tenemos una incidencia, bastante fuerte de la filosofía de mi abuelo, que decía que trabajemos siempre juntos en armonía y que unidos siempre podremos avanzar, no aislados.
–¿Cuál es su recomendación para las compañías familiares?
–Hace unos años, en el país hay más capacitación especializada en empresas familiares, con disertantes extranjeros, las compañías están tomando conciencia de a poco de la importancia de la formalización de la profesionalización, es importante establecer reglas claras de juego, para eso están los protocolos familiares, donde se establecen las pautas que se deben tener en cuenta en las compañías familiares.
–¿Es difícil no hablar de la empresa en las reuniones familiares?
–Tratamos de conversar de todo un poco dentro de las reuniones familiares; sin embargo, en la mesa no tocamos el tema, pero normalmente cuando nos juntamos en acontecimientos siempre hablamos algunos temas, pero tratamos de compartir antes el momento familiar.
–En los momentos de tensión y desánimo en el desarrollo de la empresa, ¿cuál es su filosofía de vida?
–Hay que ser persistente, tratar de hacer lo mejor posible las cosas que uno hace, buscando gente que tenga los conocimientos necesarios, técnicos para los emprendimientos que uno busca. Tener un buen equipo humano que te acompañe es importante, invertir en eso al mismo tiempo.
–¿Cuál fue su mayor logro en sus proyectos?
–Yo creo que en la parte avícola somos la empresa más grande en tamaño de producción y además la marca, que es Yemita, nos identifica mucho, posicionarla en el mercado y ser los primeros en innovar con ella, fue uno de los logros. En la parte ganadera, en 12 años estamos en un sitial importante dentro de la ganadería nacional, que es un rubro más que competitivo.
–¿Cómo se inicia su día normal?
–Realmente yo me despierto hoy día a las 5.30 de la madrugada. Treinta años atrás me despertaba a las 4.00 de la madrugada, pero después me fui regulando, dando un poco un gusto de despertarme una hora después, pero la costumbre es fuerte y de todas maneras ya estoy de pie temprano, tomando mate, me gusta esa costumbre.
–En sus ratos libres, ¿a qué se dedica?
–Los fines de semana, sigo manteniendo mis orígenes de agricultor, tengo una huerta a lado de mi casa, donde produzco verduras que consumimos en casa; hay veces que por la cantidad, podemos regalarlas a los parientes, amigos, me gusta plantar y cuidar árboles frutas, tengo como 40 variedades para que todo el tiempo se tenga algo que cosechar, la pesca también es de mi agrado.
–¿Cómo maneja el estrés con tantos roles en su vida profesional?
–Yo creo que el tema del estrés depende mucho de la actividad, estar al frente de una empresa te puede causar en muchas ocasiones situaciones difíciles, pero siempre soy optimista, si hay situaciones que no se pueden resolver en un día, lo dejo para el día siguiente, no queda de otra que ser fuertes y masticar cada situación a la que nos enfrentamos, depende mucho de la actitud para encarar los problemas.
–¿Alguna frase con la que se identifique o que le inspire?
–Dios nos dio a cada uno un talento, siempre somos buenos en algo, tenemos que hacer uso todo lo que se pueda de ese talento. Retribuir a la vida. Además es importante hacer siempre lo que nos gusta, no hay cosa peor que hacer algo que no guste, es lo que les enseño a mis hijos, que ya son jóvenes hoy día.
–¿Le gustaría que le acompañen en la empresa familiar sus hijos?
–Yo no comparto ese criterio de que al terminar la universidad, yo tenga que traerles a trabajar a la empresa. Me gustaría que cada uno haga su camino por sí solo en la profesión que ellos elijan, mi idea es que ellos crezcan fuera de la compañía, que compitan como todos, que peleen por un puesto de trabajo. Y más adelante, una vez que estén formados y se tenga una vacancia con su perfil, se incorporen a la empresa.