29 sept 2026

Hay que apostar por la inversión facilitando el crédito oportuno

Una de las dificultades que suelen invocar los empresarios de diversos sectores es la falta de créditos suficientes para ampliar las inversiones y recuperar la economía. Los entendidos afirman que muchas veces el crecimiento se ve impedido por la falta de capital financiero local, por lo que siempre se está aludiendo a la necesidad de que vengan inversionistas del exterior para radicar aquí sus capitales, dada la falta de ahorro interno en nuestro país.

Ninguna sociedad ha incrementado su riqueza sin el trabajo arduo, inteligente y oportunos flujos financieros para levantar la industria, aumentar la producción y articular el comercio. Ya que no todos los emprendedores tienen ni pueden tener suficiente dinero para concretar sus proyectos, el crédito es una necesidad de la que no se puede prescindir.
Es hora, entonces, de que en nuestro país apostemos por la inversión y el crecimiento económico facilitando el crédito a los que quieren trabajar, llámense emprendedores, pequeñas o grandes empresas, cuentapropistas, etcétera.
Un ejemplo de lo que el crédito oportuno puede significar es el progreso que ha tenido la ganadería paraguaya en los últimos 30 años. En ese lapso ha crecido no solo en cantidad, sino que en calidad, a tal punto que el año pasado la exportación de carne ha sido el segundo renglón de venta al exterior más importante después de la soja y derivados. Y esto se debió en gran medida a que el sector pecuario ha sido el único que ha tenido un banco propio, el Fondo Ganadero, que durante las décadas pasadas ha administrado fondos del Banco Mundial y otras entidades multilaterales para destinarlos a los famosos programas ganaderos que propenden a la inversión pecuaria. Esa institución ya no tiene la fuerza que tenía antes, pero en el pasado reciente su ayuda crediticia fue fundamental para ese sector de la economía.
Por eso hay que celebrar la creación de la Administración Financiera de Desarrollo (AFD) como banca de segundo piso que destinará fondos a las instituciones financieras para dar préstamos, y la resurrección del Banco Nacional de Fomento (BNF).
Luego de años de postración lamentable, en que los politiqueros, funcionarios incapaces y seudoempresarios inescrupulosos hicieron uso y abuso de esa institución, el BNF tiene otra vez oxígeno y puede comenzar a rectificar rumbos para cumplir el papel para el cual fue creado, que es propiciar el desarrollo y fomentar las inversiones productivas a través del crédito. Esta entidad llegó al colmo de que de cada 100 guaraníes que prestaba solo podía recuperar 43, pues su morosidad había llegado al 57 % de su cartera.
La resurrección del BNF no es mera anécdota en nuestro panorama económico, pues, junto con otras instituciones oficiales y privadas, puede cumplir un papel decisivo para los programas crediticios destinados a las inversiones productivas. Hace falta ahora que el BCP y el Estado paraguayo consigan los fondos necesarios para los créditos que se necesitan a fin de apostar definitivamente por la economía de la producción y dejar de lado la economía de la especulación.