Con la invasión de las hormigas, que “representan la inmigración, la globalización y el desplazamiento, pretendo forzar una reflexión sobre lo que vivimos y vemos a diario y, además, para sensibilizar sobre nuestros monumentos”, explicó Gómezbarros.
Dos personas se asoman a una ventana del edificio del Congreso de la República de Colombia en Bogotá. La edificación está cubierta por 1.300 hormigas de 95 centímetros de largo cada una, elaboradas en fibra de vidrio por el escultor Rafael Gomezbarros. EFE | Ampliar imagen
Son en total 1.300 insectos pegados al exterior de la sede del legislativo.
Las figuras fueron hechas por Gómezbarros con una resina especial y fibra de vidrio y el montaje fue bautizado por el artista como “Casatomada”.
Pero no se trata de una acción política, subrayó el autor, pues “el montaje no va más allá de una expresión artística y en algún caso más que política es social, pues busca llamar la atención sobre los monumentos”.
La singular exposición permanecerá “colgada” en la sede del Legislativo colombiano hasta el 26 de marzo y dos días después será instalada en el monumento a Los Héroes en un cruce de importantes avenidas del sector norte de la capital colombiana.
Gómezbarros, de 37 años y quien estudió Artes Plásticas en Bogotá, reveló también que desde junio próximo “Casatomada” saldrá de las fronteras colombianas e irá de gira a Argentina, México, Chile, Estados Unidos, Canadá, España y Alemania.
Un sueño del artista, según admitió a Efe, es poder “invadir” la madrileña Puerta de Alcalá u otros monumentos de la capital española.
Sin embargo, para que las hormigas puedan tomar otros caminos, quiere encontrar una o varias empresas internacionales que le ayuden a llevarlas y mostrarlas y que ocupen distintos monumentos en el mundo.
Las hormigas ya invadieron en 2008 la Quinta de San Pedro Alejandrino y la Casa de la Aduana, en Santa Marta y Barranquilla, respectivamente, dos ciudades del Caribe colombiano.
Previamente estuvieron colgadas en una galería bogotana y, tras obtener permisos, avales y patrocinios, entre ellos del Ministerio de Cultura, logró montarlas en la sede del Congreso colombiano.