El abogado del capo, David Markus, confirmó el deceso de Rodríguez Orejuela en la prisión de Butner Medium de Carolina del Norte en la que estaba recluido desde 2004 y de donde nunca pudo salir.
“Nosotros, los hijos y esposa de Gilberto Rodríguez Orejuela nos permitimos informar que lamentablemente el martes 31 de mayo de 2022, a las 06:54 de la tarde, falleció nuestro padre y esposo a causa de un linfoma que lo aquejaba (...) Estamos haciendo las gestiones necesarias para su pronta repatriación y darle una cristiana sepultura en Colombia”, dijo la familia en un escueto comunicado.
En el ocaso de su vida, el capo, conocido también con el alias de El Ajedrecista, padeció dos cánceres, de colon y próstata, con lo que se amparó en una nueva ley de reducción de penas en EEUU. Justamente en 2020 el abogado pidió su libertad al denunciar que era una persona de edad avanzada “con varias enfermedades crónicas” que corría riesgo de morir en pleno comienzo de la pandemia en una cárcel con condiciones “atroces”, un pedido de “compasión” negado por las autoridades.
NARCOTRÁFICO Y PODER. Rodríguez Orejuela se ganó el apodo de El Ajedrecista porque su accionar era más estratégico que el de sus rivales del Cartel de Medellín, liderados por Pablo Escobar, pues los criminales de Cali compraron a todos aquellos que no les permitían hacer sus negocios ilícitos en lugar de apelar a la violencia con más frecuencia. Ahí fue donde radicó su poder y su influencia.
Justamente en 1996 la Fiscalía estimaba que solo en Cali, principal ciudad del suroeste de Colombia, Rodríguez Orejuela y su hermano Miguel, con quien lideró el cartel, dejaron abandonadas 1.214 propiedades, entre ellas 964 apartamentos, 65 casas, 135 oficinas, 40 locales comerciales, 5 conjuntos cerrados, 2 bodegas, 2 parqueaderos y una clínica.
LAVADO DE DINERO. También eran dueños de decenas de empresas con las que lavaban dinero y entre las que figuraban la reconocida cadena de farmacias Drogas La Rebaja, Blanco Pharma y Laboratorios Kressfor.
Igualmente eran los accionistas mayoritarios del América de Cali desde finales de la década de 1970 y llevaron a ese club a lo más alto no solo del fútbol colombiano sino también suramericano.
Por las filas de esa época pasaron jugadores reconocidos de la región e incluso el equipo caleño estuvo a punto de contratar a Diego Armando Maradona, como lo han revelado directivos de la época, pero el negocio se cayó por decisión del técnico Gabriel Ochoa Uribe.
Esas empresas estuvieron en la Lista Clinton, elaborada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tras la Orden Ejecutiva 12.978 emitida por el entonces presidente Bill Clinton en 1995 y que incluía los nombres de más de 1.200 personas y empresas vetadas por Estados Unidos por sus supuestas conexiones con los narcos.
Los padrinos de Cali decidieron hacer otro tipo de guerra: A base de billetes, comprando a políticos, apoyando financiando la campaña del ex presidente Ernesto Samper con dinero del narcotráfico, así como la de su sucesor, Andrés Pastrana.
Ambos han negado desde esa época esos señalamientos.
PABLO ESCOBAR. Aunque su estrategia era diferente a la del Cartel de Medellín, los Rodríguez Orejuela también apelaron a la violencia durante las décadas de los ochenta y noventa.
Pese a que los carteles de Cali y Medellín eran socios, la relación se resquebrajó a finales de los ochenta y Pablo Escobar declaró objetivo militar a Helmer Herrera, uno de los principales socios de los hermanos Rodríguez Orejuela, por la forma en la que veían ambos la extradición.
Uno de los mayores ataques cometidos por ese grupo fue precisamente un atentado el 13 de enero de 1988 contra el Edificio Mónaco, residencia y cuartel de Escobar en Medellín, lo que dejó tres muertos y diez heridos y dejó al descubierto, entre las ruinas del predio, una colección de decenas de autos deportivos de capo.