Opinión

Funcionales

Dícese de aquellos que debiendo realizar una tarea distinta a la que debieran hacer terminan sosteniendo aquello que funciona de manera incorrecta.

Benjamín Fernández BogadoPor Benjamín Fernández Bogado

El Tribunal Superior de Justicia Electoral con sus tres miembros es una muestra de la funcionalidad orientada hacia el caos, el desorden, el desgobierno y la corrupción.

Sus decisiones como en el caso del asesinato de Argaña (1999) en que convocaron de manera inmediata a la elección del vice terminó instalando la duda en torno a la responsabilidad del general Oviedo en el magnicidio o la infausta decisión de permitir que Duarte Frutos fuera primero candidato a presidente de la ANR siendo presidente –sin poder asumir el cargo–, y luego la autorización a que fuera senador, parecieran no haber sido suficientes errores para que la misma madure en función de sus yerros. Por el contrario, siguen sus tres miembros siendo funcionales con aquellos que desnudan la miserable fragilidad de las instituciones democráticas sostenidas en personas pusilánimes si no corruptas.

Este presidente ha venido insistiendo en la recuperación de la institucionalidad democrática y el juicio político a sus tres miembros es una dura prueba de cuán comprometido está con su discurso.

Aquello de “caiga quien caiga” se verá muy claramente en este caso donde el error ha sido mayúsculo en el caso de la convocatoria a elecciones a intendente de Ciudad del Este sin haber culminado el proceso de pedido de intervención, con una cuestionable decisión de la Corte que desconocían las autoridades electorales que no estaba más en vigencia y una renuncia condicionada que acabó en un escándalo de proporciones para esta institución.

Ninguno de sus tres miembros salvó el honor oponiéndose a este desaguisado que desnuda y delata el poco sentido institucional que guía los pasos de esta institución que organiza y falla en cuestiones electorales. Demasiados errores continuados que parece que solo pueden purgarse en la salida forzada vía juicio político por prevaricato de sus tres miembros. No tienen salida.

Otro ejemplo de funcionalidad es la conferencia de prensa del ministro del Interior para exhibir urbi et orbi el asesinato de un brasileño en manos del EPP. La propaganda que hicieron del terror –sin proponerse quizás– no habrá cabido ni en la cabeza más calenturienta de este grupo criminal que de nuevo puso de rodillas al Gobierno.

El protocolo de lucha contra la subversión tiene estudiados estos casos desde hace más de 50 años y concluye que jamás debiera exhibirse algo que promueva el terror, el miedo, exhiba la fragilidad del Gobierno y cause una parálisis en la ciudadanía ante los grupos insurreccionales.

El confundido ministro del Interior no logró articular una sola idea lógica para justificar el error culpando luego a la prensa para terminar responsabilizando al presidente de la fragilidad y confusión expuestas. Todo mal.

Hay que dejar de ser funcionales a la sinrazón porque exhibe las miserias de un gobierno que en democracia no logra comprender el daño que estas acciones generan en este no aprendido sistema político que cruje como consecuencia de medidas absurdas, antojadizas y burdas.

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