Señaló con impotencia que la vegetación se podrá recuperar, pero el ecosistema en sí tardará muchísimo. “No creo que los animales silvestres tuvieran tiempo de pasar a la otra reserva (Cerro Chororî)”, lamentó. Los guardaparques aún no hicieron una evaluación del impacto pues los bomberos seguían trabajando para el enfriamiento luego de reavivarse el fuego que volvió a consumir todo a su paso.
Shockeados sin poder creer lo que pasó, vecinos con baldes de agua en manos ingresaron al desolador sitio para ayudar al enfriamiento. En esta incursión encontraron algunos apere’a con vida y restos de otros animales que no pudieron escapar del fuego.