La firma Don Remigio es bastante conocida en el ámbito local como de las galletas de oro, por haber sobrefacturado en el 2007 los precios de alimentos que fueron destinados al Programa de Nutrición Escolar del Ministerio de Educación (MEC).
El escándalo había terminado en la renuncia del exministro de Emergencia Nacional, Arístides González, exesposo de la propietaria de la panadería, Mirian Luján Duarte. Además, él tuvo que pagar una multa de USD 40.000 y comprar alimentos no perecederos para donación por otros USD 10.000.
Esta vez, la Dirección de Contrataciones constató que la panadería cambió la marca de galletitas que debían ser entregadas en por lo menos 14 escuelas del Departamento Central. El documento de Contrataciones señala que la marca de galletitas, de acuerdo al pliego de bases y condiciones (PBC) debía ser Morotí y además tener como máximo 50 gramos por paquete.
Sin embargo, las galletitas entregadas son de la marca Colonial, unas galletitas comunes y corrientes y no con el valor energético establecido en el PBC. Además, no tienen el peso correcto en los paquetes de la nueva marca.
La denuncia fue realizada por unas 14 escuelas de distintas localidades de Central.
EL PAQUETE. El envoltorio de las galletitas también muestran anomalías, ya que no tiene las especificaciones requeridas en el PBC del Contrato Nº 60/2012, para el programa Nutricentral 2013.
Es que el rotulado del envase debe contener información referente a la merienda escolar, el logo de la Gobernación del Departamento Central, y llevar la inscripción de distribución gratuita, lo que prohíbe su venta en locales comerciales.
“Esta situación desvirtúa el requisito de etiquetado que precautela la venta indebida de los bienes del programa con alto contenido social”, indicó el director de Contrataciones, Douglas Onetto.
Otra cuestión responde a los valores energéticos establecidos en el pliego de bases, que tampoco coinciden con los ofertados por la panadería Don Remigio en un principio, indicaron desde la Dirección de Contrataciones.
CONOCIMIENTO. El director de la Unidad Operativa de Contrataciones de la Gobernación Central, César Caballero, afirmó que tenían conocimiento del cambio de marcas. El procedimiento se realizó mediante una adenda porque había retraso en la entrega de paquetes de la marca Morotí, aseguró el funcionario.
Esta situación fue confirmada por la propietaria de Don Remigio, Mirian Luján Duarte, quien habló de un supuesto malentendido en Contrataciones. “Hace años que trabajo con la marca Colonial, que inclusive es más preferida por los alumnos”, agregó la empresaria.