Con esta norma se pretende estandarizar la calidad de la producción nacional y establecer parámetros claros para la comercialización del producto, independientemente de los precios que puedan alcanzar los mismos atendiendo la oferta y la demanda de las diferentes épocas del año.
En cuanto a la clasificación por calibre o clase, una sandía se considera pequeña si pesa hasta 6 kilos, mediana si pesa más de 6 kilos, hasta 10 kilos y será clasificada como grande si pasa los 10 kilos.
La calidad de la sandía está divida en tres categorías: la categoría 1 corresponde a aquellos frutos de calidad óptima, uniformes, bien formados, limpios, de buen color y de madurez óptima para el consumo.
Las sandías de categoría 2 son aquellas que son de buena calidad, pero que no reúnen todos los requisitos de la primera, pero conservan sus características en cuanto a variedad, calidad y uniformidad y la categoría 3 son de inferiores condiciones a las anteriores, pero conservan la calidad, etcétera.
Por otra parte, los residuos de plaguicidas y otros contaminantes en sandías deberán ajustarse a los límites máximos de residuos de plaguicidas establecidos por la comisión del Codex Alimentarius. Mientras que para los frutos a ser exportados deberán ajustarse a los límites establecidos por el país comprador.