El presidente de la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco), Enrique Duarte, señaló a ÚH que valora el espacio de diálogo tripartito, anunciado por la ministra de Trabajo; Mónica Recalde, para debatir sobre un proyecto de ley para establecer una nueva fórmula para el cálculo del reajuste del salario mínimo legal (SML), pero consideró que este procedimiento debió realizarse antes del aumento salarial por encima de lo que establece la ley. Además, piden que se garantice la previsibilidad, un aspecto mencionado en su contundente comunicado apoyado por casi 120 empresas.
“Estos temas deben trabajarse con una visión de conjunto y un consenso sobre el modelo laboral que queremos construir como país: Uno más restrictivo, costoso e imprevisible, o uno que combine previsibilidad, flexibilidad e inclusión. La fórmula todavía no la tenemos, pero hay que construirla, y estamos dispuestos a poner el hombro”, dijo.
El titular de Feprinco insistió en que el reajuste anual del SML debe sustentarse en una regla clara, no como este año se definió a través de un decreto del Poder Ejecutivo que finalmente no usó el IPC de 2,4% (G. 69.577) y decretó el 5% (G. 144.952); que representó 2,6% más que la inflación.
“Por eso defendemos que el ajuste del salario mínimo se mantenga sustentado a una regla técnica, objetiva y previsible; si esa regla se va a revisar, que sea con datos, análisis de impacto y consenso, no por decisión unilateral”, insistió.
Desde Feprinco analizan propuestas para la nueva fórmula, pero sostienen que previamente se debe acordar algo aún más básico: “Si como país queremos facilitar o complicar el ingreso al empleo formal”.
Enrique Duarte admitió que actualmente se mantiene un Código Laboral bastante antiguo. “Que, a la luz de los resultados y las estadísticas, empuja a muchas empresas –pymes y no pymes– a trabajar en la informalidad, así como también dificulta que muchos trabajadores completen los aportes necesarios para acceder a una jubilación y limita las oportunidades de reinserción laboral de las personas mayores de 50 años”, señaló.
Como ejemplo puso la Ley Mipymes, que hasta el momento no tiene un impacto en la formalización del empleo. “Cuando una herramienta legal no genera los resultados esperados, corresponde evaluarla y, si es necesario, corregirla. Esa debería ser la lógica de cualquier reforma laboral”, señaló.
Para Duarte, hay que garantizar la previsibilidad, “es decir, saber de antemano si el empleo formal va a ser percibido como una carga, como un aliado o como una parte del sistema productivo cuyo costo crece todos los años sin un aumento equivalente de la productividad ni de los volúmenes de venta de las empresas que lo sostienen”, dijo.
Duarte sostiene que es importante mantener reglas claras y estables. “El empresario puede hacer sus cálculos y decidir con confianza si le conviene invertir, emprender y generar nuevos puestos de trabajo; sin previsibilidad, esas decisiones se postergan, y el principal perjudicado termina siendo el empleo formal”, resaltó.
Añadió: “Dotar a la ley de esa previsibilidad –y dejar atrás los aumentos por decreto– es un camino que merece discutirse con seriedad”. Dijo que para mejorar los ingresos de los trabajadores también es importante generar más inversión productiva, especialmente en industrias con mayor incorporación de tecnología, innovación y valor agregado.
- 69.577 guaraníes es el monto que corresponde a la inflación que fue de 2,4%, pero finalmente el reajuste salarial fue más que el IPC.
- 144.952 guaraníes fue el monto del 5%, por encima del IPC, del reajuste del salario mínimo que representa 2,6% más que la inflación.
Demandan garantías para empleo formal
El titular de Feprinco, Enrique Duarte, dijo que en los espacios de conversaciones con autoridades del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) siempre transmiten la necesidad de una reforma laboral que permita que más gente acceda al trabajo formal. “Algunos mecanismos concebidos para proteger a los trabajadores terminan, en la práctica, generando efectos no deseados que afectan tanto a las empresas como a los propios trabajadores y, en consecuencia, favorecen la informalidad”, dijo.
Añadió que la mejora sostenible de la calidad de vida de los trabajadores depende de un conjunto de factores. “El salario es fundamental, pero también lo son la productividad, la competitividad de las empresas y el crecimiento de la economía, porque son esas condiciones las que permiten generar más empleo formal y mejores remuneraciones de manera sostenida”, dijo.
Para Duarte, Paraguay compite en un mercado cada vez más exigente, con economías que producen de manera más eficiente y en un contexto de creciente apertura comercial. “Por eso, fortalecer la competitividad de nuestras empresas también significa fortalecer la capacidad de generar mejores oportunidades para los trabajadores”, destacó.
También enfatizó que no se debe perder de vista otro aspecto esencial: “El poder adquisitivo de un salario no depende únicamente de cuánto se gana, sino también de cuánto cuesta vivir”. Al respecto citó que es necesario contar con un transporte público eficiente, servicios de salud oportunos, educación de calidad y una infraestructura adecuada. “Permite que el ingreso de las familias rinda más y se traduzca en una mejor calidad de vida”, destacó.