Por Roberto Gómez Palacios
rogomez@uhora.com.py
"¿Yo gané el premio? ¡No, no puede ser! ¡Qué linda noticia!”, fueron las primeras palabras de Vitalino Rodríguez Báez, conocido en Paraguay y el exterior por su seudónimo Alberto de Luque. Fue al enterarse, a través de una llamada del diario Última Hora, que ganó el Premio Nacional de Música 2009.
El Congreso le otorgó el galardón en la categoría popular vernácula por su composición Qué linda es la tierra mía.
El guitarrista Felipe Sosa es el ganador en la categoría clásica o selecta por Reminiscencias paraguayas, una obra compuesta para cuarteto de cuerdas.
El premio consiste en 70 millones de guaraníes, además de plaquetas recordatorias.
Los requisitos fundamentales para otorgar esta distinción fueron que la obra sea reconocida y que haya enriquecido el acervo nacional. Debía tener además mucha difusión a nivel internacional, lo que en ambos casos explica la decisión del jurado, que estuvo formado por seis representantes de música, literatura y legisladores de cámaras del Congreso.
“Esto me pone tan feliz que es una manera de festejar mi alejamiento de los escenarios tras 61 años de carrera musical. ¡La tercera es la vencida!”, mencionó Alberto al recordar que en dos ocasiones anteriores se había presentado para este premio. Las dos veces recibió menciones honoríficas por sus obras Vos y yo seremos todos y Cualquier primavera, ambas con letras de Humberto Rubin.
Felipe Sosa no solo es un compositor prolífico, sino uno de los más fervientes difusores de la música de Agustín Pío Barrios, Mangoré.
OTROS PREMIOS. El jurado otorgó además menciones de honor a la obra titulada Mi barquito de esquelita, creada por Gregorio Pérez Burgos, en la versión popular, y en la culta a la de Nancy Luzko, que lleva el nombre de Sonatina.
“Los ganadores recibirán el premio en diciembre. Fueron seleccionados por el alto nivel de nacionalismo que contienen”, indicó la senadora Iris Rocío González.