“Con respecto a mis declaraciones en Folha de São Paulo, me gustaría aclarar que jamás podría haber pretendido reivindicar la dictadura como forma de gobierno; consecuentemente, cualquier interpretación dada a mis declaraciones en ese sentido no condicen con mi pensamiento”, manifiesta Favero.
El mismo señala que solo se refería a que en la época donde empezó a trabajar en el país no era cuestionado como ahora y que su deseo es que la democracia perdure.
“En cuanto a las mujeres habitantes en el suelo paraguayo, como padre y abuelo de mujeres, tengo a las mismas en la más alta estima... Aprovecho esta ocasión para manifestar mi más alta consideración a todas las mujeres que colaboran conmigo y también a las mujeres que habitan el suelo paraguayo y solicitar, humildemente, disculpas, si mis expresiones pudieron de alguna manera agraviarlas, aclarando que en ningún momento tuve tal intención”, expresa el sojero.
También habló de “legítima lucha de tierras” de algunos movimientos de “campesinos verdaderos” que se ven manchados por los actos de los carperos apostados en las inmediaciones de sus propiedades.
“Insto a que el Gobierno sea propiciador de soluciones y no de conflictos, que tenga como norte el respeto del estado de derecho, restableciendo en todos los habitantes de este país la tranquilidad de saber que las órdenes judiciales serán respetadas y acatadas y que el debido proceso será cumplido”, exhorta.
POLÉMICA. Las declaraciones de Favero provocaron la reacción de una parte de la ciudadanía, al punto que la propia APS (Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay) reclamó una rectificación al empresario por la controversial nota dada al medio brasilero.
Varios actos de repudio se realizaron contra el llamado rey de la soja y hasta una denuncia fue presentada por el P-MAS contra el empresario brasiguayo por “instigar a la violencia contra la mujer”.
Hasta la Junta Municipal de Asunción declaró, el pasado miércoles, “persona no grata” a Favero y pidió el retiro de la nacionalidad paraguaya otorgada por el Estado al empresario hace años.
Las palabras de Favero a Folha tuvieron nefastas consecuencias para él y el sector sojero, provocando un gran rechazo de la ciudadanía. Esto obligó al mismo a retractarse y pedir disculpas, sin dejar de defender sus intereses e instando al Gobierno a soluciones y no alentar al conflicto.
El conflicto de tierras en Ñacunday sigue y la tensión entre los brasiguayos y carperos crece en la zona, mientras el Gobierno aún no halla una solución final al conflicto.
EMPRESARIO DICE QUE EN EL 90 COMPRÓ LAS TIERRAS
“Resulta hasta irónico que me acusen de haberme beneficiado con tierras en la época de la dictadura, siendo que las tierras de Ñacunday fueron adquiridas en la década de los noventa de particulares y ni siquiera del Estado. No lo digo yo solamente, lo ratifican los títulos de propiedad que son de público conocimiento”, manifiesta en su defensa Tranquilo Favero con respecto a las tierras donde el Gobierno cree que hay unas 18 mil hectáreas de excedente fiscal.
El empresario brasileño radicado en el país dijo que las tierras fueron adquiridas por él a precio de mercado y las viene trabajando desde hace 15 años, y que las mismas ya fueron objeto de varias mensuras en épocas de sus anteriores dueños.
“La Justicia paraguaya es el único órgano constitucional capaz de dictaminar al respecto. No existe otro. Cualquier otro grupo, organismo estatal o poder de facto que se atribuya el poder de JUZGAR por cuenta propia esta situación carece de absoluta legitimidad en cualquier estado democrático que respete su constitución”, dice el comunicado del productor.
El mismo culmina expresando que seguirá defendiendo sus legítimos derechos dentro del marco de la legalidad y que continuará apostando por el Paraguay “país que me dio todo y que elegí por opción y convicción hace 40 años”.