Luis tenía 40 días de haber llegado a Cuba desde Dresde, Alemania, cuando estallaron las inéditas manifestaciones de julio pasado que sacudieron a la isla, con un saldo de un muerto, decenas de heridos y 1.395 detenidos, de los cuales 728 siguen presos, según el último recuento de la ONG con sede en Miami, Cubalex.
Este técnico forestal que vivía en Alemania desde hace 37 años, estaba de visita en Cuba y se unió a la protesta del 12 de julio cuando salió a comprar ron. Grabó con su teléfono lo que encontró a su paso, agrega su hermana, una ama de casa de 56 años.
Policías vestidos de civil fueron por él a casa de su hermana el 17 de julio. Desde entonces está encarcelado.
“Nadie tumba una revolución sin armas por hablar, ni por protestar, ni por decir cuatro cosas que a nadie le gustó, ni por filmar, nadie”, dice Virgen levantando la voz.
Los fiscales se han defendido de las críticas argumentando que actuaron con transparencia y apegados a la ley. Se quejan además de que han sufrido amenazas incluso de muerte por su actuación.
Las duras sentencias asombraron a muchos, incluso al cantautor Silvio Rodríguez, férreo defensor de la revolución cubana. La Unión Europea mostró el miércoles “gran preocupación” por las altas sentencias judiciales, que consideró “desproporcionadas”, e igual que ha hechos Estados Unidos, pidió liberar “a todos los prisioneros políticos y personas detenidas por ejercer sus libertades de reunión y expresión”. AFP