La poetisa peruana Blanca Varela falleció ayer a los 82 años, dejando tras de sí una memorable obra lírica reconocida universalmente que le valió galardones como el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007.
El fallecimiento fue confirmado ayer desde su domicilio, pero la fuente no quiso proporcionar más detalles.
Varela, nacida en Lima en 1926, también había sido condecorada con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el 2001 y fue la primera mujer que ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2006, dos de los galardones más importantes de poesía en español
Quienes la conocieron aseguran que “Varela nunca buscó premios ni reconocimientos” y destacan que “la Blanca literaria y la que preparaba un pisto era la misma persona”, ya que “como escritora hacía muchas transfiguraciones de sucesos que le ocurrían en su vida cotidiana”, según declaraciones del también poeta peruano Edgar O’Hara.
En una entrevista realizada en 2007, O’Hara opinó que el Premio Reina Sofía 2007 “fue un acto de justicia” ante la trayectoria profesional de esta escritora.
Varela se inició en la poesía en la Universidad de San Marcos (Lima), donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación, y unos años más tarde se trasladó a París.
En esa ciudad conoció a Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux y Giacometti, y estuvo además en contacto con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia, según la agencia Andina.
En 1959 publicó su primer libro Este puerto existe, en 1963 Luz de día y en 1971 Valses y otras confesiones; más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con Canto villano.
Su antología de 1949 a 1998 apareció con el título Como Dios en la nada. EFE