Los grandes jugadores son los que se destacan en las finales’, relata uno de los axiomas más nombrados del fútbol. Y eso fue lo que hizo él para llevar a su equipo a una de esas victorias épicas, que quedan marcadas en los libros de historia copera. Con el partido 0-2 en favor de Colo Colo, anotó el descuento, dio la asistencia del empate y marcó el tanto del triunfo con un tiro libre espectacular que dejó silenciado a todos los chilenos que explotaron el estadio Monumental. Esos fueron los méritos que hizo el argentino Jonathan Fabbro para convertirse en el jugador de la 13a semana de la Copa Santander Libertadores.
El nacido en Buenos Aires el 16 de enero de 1982 comenzó en el famoso ‘Semillero del Mundo’ como se denomina a las inferiores de Argentinos Juniors. Luego pasó a Boca Juniors, club donde debutó en Primera y cosechó su primer título (Apertura 2003). La gran calidad del plantel xeneize hizo que buscara nuevos rumbos y caer en el Once Caldas. En el conjunto de Manizales no sólo tuvo protagonismo sino que fue clave en la obtención de la Copa Libertadores 2004. Luego pasó su fútbol por México, Brasil y Chile hasta llegar a Paraguay. Su primer escala en ese país fue Guaraní, equipo en el que fue campeón del Apertura 2010. A principios de este año aterrizó en Cerro Porteño para llevar al ‘Ciclón paraguayo’ a lo más alto del fútbol continental.
Y vaya si el argentino ha comenzado a devolver la confianza que depositaron los dirigentes de Cerro en sus espaldas. En la ‘final’ que se jugaba el equipo de Leonardo Astrada ante Colo Colo, Fabbro fue clave para que su equipo diera vuelta un 0-2: “Nos jugábamos muchas cosas porque era pasar a octavos. La verdad que fue un partido complicado porque jugamos con muchas cosas en contra: empezamos 0-2, el estadio en contra, un equipo con jugadores muy buenos. Pero tuve la suerte de descontar antes de que termine el primer tiempo. Luego lo ganamos muy bien y es un espaldarazo muy grande porque en el campeonato no venimos bien”, le cuenta en una charla exclusiva a Conmebol.com.
A la hora de hablar de los tantos que convirtió el enganche recuerda: “En el primero se la había pedido a Nanni y me quedó justo para mi pie derecho. Sólo tuve que acomodar el cuerpo y pegarle al segundo palo. Mientras que el segundo fue un tiro libre en el que le apunté fuerte al palo del arquero y tuve la suerte de que el arquero dio el paso para adentro, y después no pudo volver”. Y agrega: “Fue uno de los goles que más grité en mi carrera. Por lo que estaba en juego y porque las cosas no se habían dado bien al principio. Lo voy a recordar por siempre”.
En el horizonte del azulgrana aparece el campeón de la Libertadores en 4 ocasiones (68-69-70), Estudiantes de La Plata, y Fabbro analiza lo que le espera a su equipo: “Ahora nos toca Estudiantes, que es un equipo que juega muy bien, con jugadores que ganaron muchas cosas. Sabemos que los favoritos son ellos pero yo siempre sostengo que los partidos hay que jugarlos. Nosotros tenemos que apuntar a llegar descansados, completos y tratar de estar atentos porque a éste nivel un error te deja afuera”. Cuando se le pregunta sobre los fuertes de Cerro Porteño para enfrentar al Pincha el número 17 asegura: “Tenemos que manejar los tiempos del partido y aprovechar la pelota parada, que es nuestro fuerte. Hay que tener en claro que podés plantear un partido pero un gol al comienzo rompe cualquier plan”.
Suele decirse que en las fases de eliminación directa el margen de error es mínimo y Fabbro asimila: “Los octavos se juegan muy distinto, porque ya te enfrentás con equipos más duros. Es importante jugar primero de visitante porque tenés la suerte de definir como local. Pero no te sirve de nada ganar afuera sino lo podés manejar en tu casa. Por eso lo importante son 180 minutos y no un partido”.
En el rival del miércoles, se destaca el volante Juan Sebastián Verón, a quien el enganche nacionalizado paraguayo admira. “Aunque soy muy tímido voy a ver si le pido la camiseta a Verón. No para uno, sino que para que mi hijo tenga el recuerdo de la camiseta de un gran jugador como él. Hay que ver el momento del partido, pero sería lindo poder cambiarla con él”.
Retornar a su país es algo que lo motiva aún más que jugar ante Estudiantes. “Siempre es lindo volver a jugar en Argentina. Vi por televisión el Estadio Único y me parece extraordinario. Ojalá podamos brindar un buen espectáculo y darle una alegría a la gente de Cerro”. La charla termina y él ya sueña con pasar de ronda para que el resto del continente empiece a ver con más cuidado a este Cerro Porteño que viene de una victoria heroica y quiere seguir haciendo historia en el torneo más importante del continente.