La canciller alemana, Angela Merkel, enfrenta exigencias domésticas para que se mantenga firme y rechace todos los esfuerzos para que Alemania suscriba créditos europeos o apuntale bancos de otras naciones del bloque, lo que, según algunos de sus socios, podría ser la única forma para salvar a la moneda única.
"¡Nein! ¡No! ¡Non!”, decía un titular en la portada del diario de negocios alemán Handelsblatt, normalmente más sobrio, con un comentario de su editor en jefe diciendo que Merkel debía seguir firme en la cumbre de dos días.
España e Italia están pidiendo medidas de emergencia para bajar la escalada de su costo del crédito antes de verse forzados a salir del mercado de bonos por completo. Quieren que los fondos de rescate de la zona euro o el Banco Central Europeo intervengan rápido.
Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y José Manuel Barroso, el presidente del Eurogrupo, han fijado unas metas de largo plazo para crear un Tesoro de la zona euro que emita bonos en forma conjunta a mediano plazo, y para establecer una unión bancaria con supervisión central, una garantía de depósitos conjunta y un fondo de resolución.
Merkel insiste en que las reformas fundamentales para dar a las autoridades de la UE el poder sobre las políticas presupuestarias y económicas nacionales deben venir antes de cualquier responsabilidad compartida.
“Ahora debe explicar a nuestros amigos en la cumbre que no ayudaría a nadie que Alemania entregara generosamente el fruto de su trabajo. De hecho es al revés: ‘sí’ a Europa significa ‘no’ a las ideas de Barroso”, escribió Gabor Steingart, del Handelsblatt.
Su comentario reflejó una opinión generalizada en Alemania, que ha disfrutado de un auge exportador mientras Grecia, Irlanda y Portugal y ahora España y Chipre han necesitado rescates. No ha sido hasta ahora cuando la crisis económica ha empezado a afectar a Alemania, donde el crecimiento se está ralentizando y el desempleo subió en junio. REUTERS